Lunes 17 DE Febrero DE 2020
Opinión

Aritmética y política

Si bien es cierto que los partidos proponen a los candidatos, el voto delega la voluntad del ciudadano en el candidato y no en el partido.

Fecha de publicación: 22-01-20
Por: Lizardo A. Sosa L.

Como diputado por el Listado Nacional del partido Democracia Cristiana Guatemalteca en 1994, aprendí que las operaciones de suma y resta son suficientes para definir la correlación de fuerzas políticas en los Congresos y Parlamentos y alcanzar las mayorías suficientes para tomar decisiones, generalmente con el voto de la mitad más uno del total de representantes o diputados que conforman el pleno de tales instancias, salvo aquellas que por disposición constitucional o legal, deban completar una mayoría calificada de dos tercios más uno, o la mayoría que corresponda.

Recientemente –el 7 de enero 2020– el Parlamento del Reino de España realizó la elección del Presidente del Gobierno (Pedro Sánchez, Partido Socialista Obrero Español – PSOE) a cargo como Presidente en funciones, después de la moción de censura provocada exitosamente por él en junio 2018 en contra de Mariano Rajoy, quien ejerció el cargo hasta el 1 de junio de ese año, al perder la moción de censura por dos o tres votos de diferencia. Desde esa fecha, durante 18 meses, Pedro Sánchez ejerció el cargo con el apelativo “en funciones” para ser investido como Presidente hasta el 7 de enero 2020, después de ganar mayoría relativa en las elecciones parlamentarias del 28 de abril 2019 y del 10 de noviembre 2019 pero sin lograr la mayoría necesaria para ser investido como presidente en el Parlamento hasta intensas rondas de negociaciones que le permitieron, por una diferencia de solo dos votos, lograr la investidura como Presidente del Gobierno español a partir del 7 de enero 2020.

En Guatemala, la elección de la primera Junta Directiva de la Legislatura 2020-2024 fue posible con escasa mayoría de 82 votos a favor y 78 en contra, sobre la que existen inconformidades por indisciplina partidaria a la hora de votar. Pienso que si bien es cierto que los partidos proponen a los candidatos, el voto delega la voluntad del ciudadano en el candidato y no en el partido.

En todo caso, el tema se produce debido a las deficiencias de nuestro sistema electoral, en el que los candidatos a cargos de elección popular son definidos por las cúpulas partidarias en función de personas, sectores o empresas o cualquier otro grupo de interés que financia las campañas a determinado candidato o financia al partido.

Bien haría la UNE, o cualquier otro partido o algún diputado en lo particular, en proponer los cambios constitucionales y legales que permitan lograr mayores niveles de representatividad y legitimidad derivada de procesos eleccionarios, al disponer mecanismos de participación ciudadana en las designaciones de candidatos y en la definición de los contenidos filosóficos, ideológicos y programáticos de las organizaciones políticas, que serían indispensables o al menos deseables para viabilizar una tarea legislativa de amplio espectro político y beneficio ciudadano.