Martes 25 DE Febrero DE 2020
Opinión

El epílogo de Morales

El epílogo del desgobierno de Jimmy Morales es la introducción a una nueva oportunidad; al menos una que se rehúsa a empezar sin antes limpiar lo que sus antecesores dejaron atrás.

Fecha de publicación: 21-01-20
Por: Estuardo Porras Zadik

Es el tiempo el que juzga. Sin importar cuánto se haga para esconder la realidad, la verdad se impone. Es aún muy temprano para vaticinar cuál será el camino en el que decida transitar nuestro recién estrenado presidente; pero al menos hasta el día de hoy, no solo será “chilca” lo que pasará por las oficinas de Casa Presidencial sino también se verá en la necesidad de enmendar la debacle que dejó el gobierno de Jimmy Morales. Basta con ver la humillante manera en la que el exbinomio presidencial buscó y encontró refugio en el Parlamento Centroamericano, para comprender que lo que durante cuatro años se decía de ellos resultó cierto. Confrontados durante cuatro años con la prensa, al mejor estilo de quienes acarrean consigo la culpa, hoy empezamos a presenciar cómo se derrumba el “castillo de naipes” del que, no me canso de repetir, es el peor gobierno de todos los tiempos. Por ahora, limpiar la casa es lo que toca y al parecer el nuevo gobierno no ha titubeado en esta tarea.

Del círculo cercano y de los ávidos defensores de Morales, vemos hoy engrosar la lista de prófugos de la justicia. Detrás de la figura del antejuicio lograron muchos de ellos burlarse de la ley, pero al quedar sujetos a la vulnerabilidad de cualquier mortal, cobardemente se dan a la fuga. Recordemos que el presidente Giammattei fue absuelto después de enfrentar a la justicia guatemalteca, probando su inocencia sin necesidad de apelar a una ciudadanía en el exterior o dándose a la fuga como es tan común entre los criminales de cuello blanco. Bien reza el refrán preferido de estos: “La ley para todos, pero la justicia para mí”. Siendo el presidente Giammattei una persona que no se esconde de sus responsabilidades y habiendo sido capaz de salir ileso dentro de un sistema judicial viciado, seguro no permitirá que aquellos que pretenden burlarse de la justicia y de los guatemaltecos, se salgan con la suya. Qué esperar de su gestión es aún incierto, pero cada día se vuelve más certero que muchos que pensaron salir ilesos en la cruzada anticorrupción –la cual se vio truncada por poderes fácticos–, serán inevitablemente arrastrados por la justicia. No veo al presidente Giammattei comprometiendo su bien ganada solvencia, por criminales cobardes que poco le pueden hoy servir en su gestión, si tuviésemos que tomar en consideración la posibilidad de algún tipo de acuerdo en la transición de mando. Porque pensar que no los hay es ingenuo, pero una cosa es cualquier tipo de negociación por nebulosa que sea y otra, la impunidad de los sujetos en deuda con Guatemala.

La “guarida” de Morales y Cabrera se pegó el tiro de gracia. Su disolución es hoy inevitable, dejando al descubierto que, en efecto, es una cueva de aquellos que riñen con la ley y pretenden burlar a la justicia. Aunque sea por un corto período, les permite a estos sinvergüenzas ganar tiempo. Atrincherados entre sus iguales, es solo cuestión de tiempo o de que se encuentren los mecanismos legales que permitan hacer justicia y ponerlos de frente ante la ley, en el banquillo de los acusados; eso sí, siempre y cuando no opten por huir como sus compinches. La impunidad tiene tiempo de caducidad. Mientras tanto, sus desmanes reciben un revés y sus artífices quedan expuestos. Las relaciones internacionales se empiezan a rescatar con el retorno a Guatemala del embajador de Suecia, Anders Kompass, treinta y seis funcionarios nombrados por la exministra Sandra Jovel, a última hora del gobierno saliente, serán removidos; la Organización de Estados Americanos tendrá reemplazo de ministro consejero; ministros salientes son perseguidos por la justicia y se dan a la fuga, diputados altaneros con orden de captura pierden protagonismo y desaparecen del mapa, queda al descubierto lo que se recetan exfuncionarios antes de entregar el cargo, regresan quienes injustamente fueron destituidos de su cargo sin razón o causa, la Corte de Constitucionalidad le pone freno a la Ley de Aceptación de Cargos, salen a luz supuestos negocios personales del Ejecutivo con fondos del Estado, y seguro esto apenas empieza.

El epílogo del desgobierno de Jimmy Morales es la introducción de una nueva oportunidad, al menos una que se rehúsa a empezar sin antes limpiar lo que sus antecesores dejaron atrás. El tiempo será el que los juzgue a los dos, solo que la historia de Jimmy ya fue escrita y la del doctor Giammattei está en proceso de escribirse. Solo esperemos que sepa alejarse de las mañas y las malas costumbres de los que le han antecedido…