Martes 25 DE Febrero DE 2020
Opinión

¡Gracias don Nicolás!

Porque nos dijo que es mentira lo que algunos repiten neciamente.

Fecha de publicación: 18-01-20
Por: verónica sajbin velásquez * / La Cuerda

Esta semana, el Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos –CALDH–, nos notificaba, por las redes virtuales, que don Nicolás Bernal, de la aldea Viucalvitz de Nebaj, Quiché, había fallecido a sus 81 años. Don Nicolás fue uno de los testigos que, en el primero y segundo juicio por Genocidio, alzó su voz para contarnos su historia, buscando justicia por el asesinato de su hijo en manos del Ejército.

Quiero agradecer, a través de esta columna, a don Nicolás por su testimonio, porque él nos dijo que es mentira lo que algunos repiten neciamente que fue una lucha de hermanos contra hermanos. Su testimonio revela que fue una guerra provocada por los poderosos para mantener sus privilegios. Gracias don Nicolás porque sus palabras en los juicios por Genocidio permiten comprender quiénes tienen el poder real en este país, aquellos que con sus apellidos ilustres siguen controlando las tomas de decisiones. Si no, por qué por medio de su primer Acuerdo Gubernativo, esta “nueva” administración arranca imponiendo un estado de prevención, como en San Juan Sacatepéquez, para seguir saqueando los territorios y evitar de esta manera un ascenso social a través de las flores y no del cemento. Lo hacen utilizando la represión. De otra forma no podrían.

Gracias don Nicolás porque su testimonio le quita peso a la historia construida por la oligarquía de este país, esa que ha construido relatos a su conveniencia, ocultando todo aquello que puede ser vergonzante. Esa que blanquean con obras de caridad todas sus acciones de criminalidad, queriendo lavar de esta forma el origen perverso de su riqueza, la cual fue construida por esa represión que usted contó, junto a la corrupción y robo al Estado, las carreteras construidas de cemento y que dijeron durar 20 años, es un ejemplo de ello.

Mucha gente en este país se niega a ver su propia realidad, se niega a ver lo que ocurre a su alrededor, en donde niñez y juventud, con pocas oportunidades para su desarrollo, se le llama terrorista, en donde el trabajo de esclavo sigue siendo una cotidianidad en las fincas y en muchas empresas. Donde la oligarquía, a través de sus mecanismos de opresión, ha hecho que sectores de población de repente los vean tan caritativos desactivando toda esa rabia que puede llevar al cambio, por eso su historia don Nicolás, es tan importante en la actualidad.

Gracias don Nicolás porque usted y su testimonio permiten trasladar a nuestros hijos e hijas ese conocimiento, es una de las formas que tenemos para honrar su vida. Contaremos su historia como lección de vida, reivindicaremos la alegría como parte de su legado, lucharemos por la dignidad hasta que se nos haga costumbre, como era en usted; pero sobre todo no olvidaremos, porque la memoria es parte fundamental para que en estas tierras nunca más vuelva a ocurrir lo que usted y muchas otras personas, familias y comunidades vivieron.

¡Gracias por tanto legado don Nicolás!

*La autora lo escribe con minúsculas.