Sábado 30 DE Mayo DE 2020
Opinión

La devaluada presidencia de Jimmy Morales

Fecha de publicación: 14-01-20

Hoy, cuatro años después de que tomaron posesión, termina el período presidencial y vicepresidencial de Jimmy Morales y Jafeth Cabrera, electos en 2015. La percepción ciudadana de su gestión gubernativa es negativa. Termina con una aprobación ciudadana cercana al 20 por ciento. No obstante, esta raquítica apreciación positiva se sitúa por encima del tres por ciento de aprobación que recibió el expresidente Álvaro Colom (2008-12) al entregar el cargo, quien ha sido el peor gobernante evaluado desde 1986.

En materia de transparencia y lucha contra la corrupción durante la gestión presidencial de Morales no hubo ningún avance significativo. Continuó el despilfarro, la opacidad, el gasto discrecional incontrolable, la burocratización y el clientelismo político. Por otro lado, la cleptocracia, que se consolidó durante los regímenes de Álvaro Colom (2008-12) y Otto Pérez (2012-5), no fue desmontada. En todo caso, habrá que esperar a que el nuevo gobierno destape la corrupción del régimen de Morales.

En cuestión de eficacia fiscal, quedó evidenciado que el equipo de gestión no respondió a un programa de gobierno y tampoco tuvo capacidad de ejecución presupuestaria, aunque también debe reconocerse que esta se vio afectada por la emisión de leyes absurdas, entre ellas la malhadada reforma de la Ley de Contrataciones del Estado de 2016. En dos platos, la educación, la salud, la seguridad pública y la infraestructura física siguen en condiciones deplorables, aunque en esta última materia cabe destacar algunas obras importantes como el “Libramiento de Chimaltenango”, la remodelación del Palacio Nacional, la reparación de los puentes Belice, El Rancho y Carlos Castillo Armas en Retalhuleu, entre otros, así como la recuperación parcial de la red vial.

Lejos de promover la calidad, priorización y optimización del uso de los recursos públicos, el gobierno se inclinó por la opacidad y por cargar con más impuestos a la clase media, a través del “Paquetazo Tributario 2016”, así como de aumentar sin recato ni medida los renglones de gasto público en el proyecto de presupuesto estatal que llegó hasta los Q88.2 millardos en 2019.

En materia de recaudación tributaria, si bien se avanzó en el cobro a evasores fiscales importantes, el contrabando y la defraudación aduanera siguen viento en popa, lo que asegura, además del fraude fiscal, la competencia desleal, cuyo efectos directos e inmediatos son el cierre o la quiebra de empresas, así como la pérdida de fuentes de trabajo.
Durante el régimen de Morales se llevó a cabo el referendo sobre el diferendo territorial entre Guatemala y Belice, cuyo resultado favoreció que el diferendo territorial se someta a la Corte Internacional de Justicia, así como el censo poblacional que determinó que había 14.9 millones de guatemaltecos en 2018, cifra que después se elevó a 16.3 millones. Asimismo, se trasladó la embajada de Guatemala en Israel de Tel Aviv a Jerusalén y se suscribió un acuerdo de cooperación migratoria con el gobierno de los EE. UU.

Si bien se incautaron y destruyeron importantes cantidades de droga durante el período de Morales, la lucha contra el narcotráfico y el lavado de dinero sucio fue notoriamente insuficiente.

El deterioro de la relación entre la CICIG y el régimen de Morales enturbió la segunda parte del período de Morales. La crisis se inició a partir de que fueron sindicados penalmente el hermano y el hijo de Morales, por supuestos actos de corrupción, así como del retiro del apoyo presidencial a la reforma constitucional impulsada por la CICIG y de los antejuicios promovidos por esta y el MP contra el gobernante, por la supuesta comisión del delito de financiamiento electoral ilícito. Lamentablemente, los desencuentros entre el gobierno y la CICIG erosionaron la institucionalidad democrática, estancaron el combate contra el crimen organizado y la corrupción, así como polarizaron políticamente a la sociedad guatemalteca.

En nuestra opinión, la alternancia en el ejercicio de la autoridad da la oportunidad de que el sistema político se oxigene y que se retome el camino de la prosperidad y la paz.