Sábado 30 DE Mayo DE 2020
Opinión

Gobernanza y buen gobierno (I)

El mayor desafío es la gobernabilidad.

Fecha de publicación: 14-01-20
Por: José Alejandro Arévalo Alburez

Hoy asume un nuevo gobierno en el Ejecutivo, Legislativo y municipalidades. Los integrantes del nuevo gobierno fueron electos en un proceso electoral bastante cuestionado, pero legal por haber cumplido con las formalidades y por el aval del voto ciudadano.

Les deseo éxito a los nuevos gobernantes que deberán velar por el bienestar general, porque de su éxito depende Guatemala; si fracasan, se estaría condenando a los guatemaltecos a un mayor deterioro de las condiciones sociales, económicas, ambientales y políticas.

Como expresa el equivalente a la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), la ESCAP (Economic and Social Commission for Asia and the Pacific), al referirse al concepto de gobernanza y buen gobierno, el mal gobierno se considera como una de las razones principales de los males en nuestras sociedades. De cara al cambio en el liderazgo político en el país, comparto lo que para la ESCAP sería gobernanza y buen gobierno.

El concepto de gobernanza no es nuevo, es tan viejo como la civilización. Se utiliza en los ámbitos corporativo, internacional, nacional y local. Contempla el proceso de toma de decisiones y el proceso por el que estas son implementadas, o no. El análisis de la gobernanza se centra en los actores, formales e informales, que están involucrados en el proceso de toma de decisiones y su implementación, y en las instituciones y estructuras, formales e informales, a quienes correspondería ejecutar las acciones.

El gobierno es uno de los actores en la gobernanza. Depende a qué nivel de gobierno nos refiramos. En las zonas locales y rurales, por ejemplo, los actores incluyen a propietarios de las tierras y familias tradicionales influyentes, a campesinos y sus asociaciones, cooperativas, cooperantes financieros locales o externos, líderes religiosos o comunitarios, entre otros.
A nivel local urbano, además influyen las élites urbanas (generalmente mejor organizadas e informadas), la clase media (generalmente informada pero desinteresada y dispersa, pero con gran potencial para lograr cambios), y los pobres (tradicionalmente más vulnerables, preocupados por el día a día, pero que podrían organizarse para exigir cambios).

A nivel nacional relucen los medios de comunicación, tradicionales y digitales, corporaciones multinacionales y nacionales, donantes e intereses económicos y geopolíticos internacionales, partidos políticos, empresas de manejo de imagen e influencia en el pensamiento ciudadano, gremiales y sindicatos, grupos de presión y asesores informales. Y en todos los niveles, las mafias incrustadas en el gobierno y el crimen organizado nacional y transnacional.

De acuerdo con la ESCAP, un buen gobierno tiene ocho características principales que, por falta de espacio, desarrollaré en mi próxima columna, a saber: Participación, legalidad, transparencia, responsabilidad, consenso, equidad, eficacia y eficiencia, y sensibilidad.