Lunes 6 DE Julio DE 2020
Opinión

Mandar a volar a los Pampa III

Fecha de publicación: 14-12-19

Este caso ejemplifica una de las más profundas falencias del sistema público de adquisiciones: excesivo énfasis en el cumplimiento de requisitos formales y mínimo interés por obtener una buena relación entre calidad y precio y garantizar que los bienes y servicios que se adquieren sean los más idóneos para alcanzar los resultados deseados. En el caso de estos aviones, lo menos importante, al final de cuentas, es la existencia de un convenio que avale tal tipo de compras. El referido convenio no es más que un requisito formal que no garantiza nada en cuanto a la idoneidad de la compra: que los aviones en cuestión representen la mejor opción en cuanto a calidad, precio y desempeño para alcanzar los objetivos deseados. Desde esta perspectiva, hasta la referencia a las pampas en el nombre de los estos aviones resulta una infeliz coincidencia: ¿qué tienen que ver las llanuras argentinas con las montañas guatemaltecas? Desde la perspectiva de la gestión por resultados, obligación legal para las entidades gubernamentales, justificar la compra de los Pampa III invocando las relaciones de amistad, solidaridad y cooperación entre Argentina y Guatemala no es más que un recurso retórico para adornar una adquisición dudosa.

Los Pampa III, con todas sus virtudes y defectos, son uno de los tantos medios disponibles para alcanzar el objetivo de luchar contra el narcotráfico, terrorismo y crimen organizado. Incluso dentro la categoría de vehículos aéreos de ala rígida, tales aviones son solo una de las tantas opciones disponibles que deberían evaluarse. La adquisición de tales aviones difícilmente cumple con el criterio de valor por dinero que debería regir en todas las compras públicas. Es decir, obtener la mayor calidad y cantidad de un bien o servicio por un determinado precio o asegurar la obtención de un resultado al menor costo posible. En este sentido, dichos aviones constituyen un medio para alcanzar un resultado; el objeto de la compra no debería ser la simple adquisición de un bien o servicio, sino garantizar que la adquisición realizada contribuya a alcanzar el resultado deseado al menor costo y mayor nivel de calidad posibles. Consideraciones que, brindándole el beneficio de la duda al gobierno, no han sido presentadas y discutidas públicamente con la rigurosidad y transparencia necesaria. Razón por la cual, no debe extrañar, que dicha adquisición levante tantas suspicacias. Mejor sería para el gobierno saliente “mandar a volar” a los Pampa III y dejar al nuevo gobierno que negocie una mejor adquisición.