Lunes 20 DE Enero DE 2020
Opinión

Jimmy ante la historia y la justicia

Jimmy terminará su gestión luego de hundir a Guatemala y sus anhelos. La historia lo ha juzgado. Ahora le toca a la justicia.

Fecha de publicación: 13-12-19
Por: Fernando González Davison

El descerebrado pasará como el presidente más astuto, cínico y sagaz que usó el poder que le dio el pueblo a su conveniencia. La ciudadanía lo llevó a la Presidencia porque se hizo pasar por quien no era. Comenzó con el lema “ni corrupto ni ladrón” y el pueblo lo escogió aunque sabía que era mediocre e incapaz pues solo esperaba que fuera consecuente con su lema de su campaña electoral de 2016, que lucharía y apoyaría a la CICIG en la lucha contra la corrupción. Y lo dijo unas cien veces. Pero resultó todo un engaño, un fraude de marca mayor, un cínico, pues lo dijo para ganar la Presidencia a una competidora a la que la mayoría detestaba. Jimmy era el plan B de la camarilla mafiosa local que ha venido gobernando el país detrás de bambalinas luego que descalabró la candidatura de Baldizón. El segundón, el vicepresidente, médico exrector de la Usac, al respaldar a Jimmy Morales en toda su esplendorosa podredumbre se metió en el mismo fango: Jimmy, en lugar de aceptar la investigación de la CICIG sobre su familia, le dio por acabarla y esa fue toda su labor de su gestión con la aprobación de todo el Mariscal Zavala y gran parte de la elite empresarial.

Como un paréntesis digo que el mariscal José Víctor Zavala, héroe y vencedor en la guerra en Nicaragua contra William Walker y sus filibusteros en 1856, se remueve en sus cenizas por la presencia de esos impresentables en el cuartel que lleva su nombre, pues es un deshonor para su memoria. Estoy seguro que preferiría que se le llamara “Cárcel o Cuartel de Corruptos a secas.
En un momento Jimmy fue títere de fuerzas que estaban por encima de él y la amenaza de muerte pendía como espada de Damocles si no cumplía sus órdenes. Luego tomó la iniciativa en defensa de sus familiares y de otros delincuentes presos en dicho cuartel, cuando la CICIG acusó a su hermano e hijo por corrupción en el periodo de gestión de Pérez Molina. Entretanto, los militares que lo llevaron al poder comenzaron a ser prófugos de la justicia y a desaparecer bajo su protección, mientras siguió dando cuerda contra Iván Velásquez y Thelma Aldana para ver la manera de detener sus investigaciones contra ellos, narcos y la élite empresarial. Su estrategia fue acercarse a Donald Trump y a sus pastores del Día Nacional de Oración y que aglutina a todas esas sectas estadounidenses fundamentalistas que tienen fuerza en todo el continente. Jimmy así logró que a cambio de trasladar a Jerusalén la embajada de Guatemala como lo hizo Trump, en contra de lo dispuesto en resoluciones de la ONU, Trump le garantizó la salida de Iván Velásquez y el fin de la CICIG. El costo del traslado para Guatemala de Tel Aviv a Jerusalén fue un despilfarro pero logró su objetivo y EE. UU. dio un paso atrás en la lucha contra la corrupción. En lugar de la CICIG impuso una serie de bloqueos a los migrantes, cuya causa fundamental de migrar es por la corrupción general en nuestro país y la desatención a los desnutridos guatemaltecos sin empleo. Mientras Jimmy se las dio de sultán viajó a más no poder con su canciller, también acusada de delincuente como él, cuando Jimmy no acató varias resoluciones de la Corte de Constitucionalidad. En lugar de atender a los más necesitados, la cancillería quedó en piltrafas porque se le dio por abrir nuevas embajadas sin ton ni son para dar empleo a sus protegidos, mientras todas la estructura vial colapsaba. Podía darse ese lujo porque había acabado con la política bipartidista estadounidense contra la corrupción de los estados del Triángulo Norte, y eso eran su logro más grande en favor del Pacto de Corruptos.

El presidente de Honduras es un impresentable que debe de ser procesado también por usurpar ese cargo, pero es un bendecido por Trump por igual. Jimmy terminará su gestión luego de hundir a Guatemala y sus anhelos. La historia lo ha juzgado. Ahora le toca a la justicia.