Viernes 21 DE Febrero DE 2020
Opinión

El reto de combatir la desnutrición infantil en Guatemala

Las nuevas autoridades –gobierno central y el Legislativo– tienen la enorme responsabilidad de combatir la desnutrición infantil.

Fecha de publicación: 12-12-19
Por: Carlos Menocal

El cambio climático ha afectado a miles de guatemaltecos, en particular a aquellos que viven en la región más pobre, con características de lugares secos, sin siembras y ello ha provocado no solo hambruna, sino que la cifra de niños desnutridos menores de cinco años sea cada año más alta y alarmante.

Las condiciones de hambre y la pobreza son motores para la desnutrición y hasta el momento los programas estatales han tenido resultados poco efectivos. Según el Instituto Centroamericano en Estudios Fiscales (ICEFI), a pesar de que en los últimos años los datos muestran una reducción de la desnutrición crónica en menores de cinco años, el dato no es alentador, pues tan solo se redujo 8.7 puntos porcentuales.

La desnutrición crónica ha crecido en el corredor seco, según la organización Oxfam y ello ha provocado el incremento de la pobreza en esa área. Los datos más alarmantes dan cuenta que en esa región, los programas han sido poco efectivos y son utilizados como un botín político.

Otro dato revelador es que el Estado ha asignado al menos Q2 mil millones a los Consejos Departamentales de Desarrollo (CODEDES), en particular para proyectos de agua y saneamiento. Y aun así, lo que en menos se ha invertido en las regiones con mayor desnutrición infantil es justamente en eso. Lo mismo ocurre con los proyectos que tienen bajo su responsabilidad programas de economía campesina y desarrollo rural.

El estudio de ICEFI y OXFAM también da cuenta que los niños más afectados son aquellos que se encuentran en la ventana de los mil días o sea quienes están en el vientre de la madre y luego se aproximan a los dos años de edad. Los más aquejados son los que viven en comunidades indígenas y las regiones más pobres. Y también es justamente en estas regiones en donde los sistemas de salud y cobertura nutricional son más raquíticos y sin mayor cobertura.

Mientras el Estado abandonó a la suerte a estas familias, hay estudios internacionales que indican que Guatemala es de los 20 países más afectados por la crisis ambiental, generando más sequías y falta de alimentos, en particular en áreas secas y pobres que no tienen para las cosechas. Los departamentos más dañados son Totonicapán, Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango, Chiquimula, San Marcos, Jalapa, El Progreso, Escuintla y Guatemala, entre otros.

Otro dato preocupante es que las entidades que combaten la desnutrición crónica en niños menores de cinco años han sido objeto de reducción de sus presupuestos y este año, por ejemplo, las secretarías tuvieron una asignación de Q225 millones mientras que hace diez años su asignación era de Q1,200 millones. Y para 2020, la situación no cambiará.

Este escenario se convierte en una alerta para el Estado de Guatemala y las nuevas autoridades que asumirán a partir de enero, en particular el Ejecutivo y el Legislativo, cuyos integrantes pueden armonizar esfuerzos para focalizar los recursos y unir esfuerzos para disminuir la desnutrición en general y crónica en niños menores de cinco años, en particular.