Viernes 18 DE Septiembre DE 2020
Opinión

Día Internacional de la Neutralidad

Fecha de publicación: 12-12-19

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebrada el 2 de febrero de 2017 aprobó la resolución 71/275, por medio de la cual se decidió declarar el 12 de diciembre como Día Internacional de la Neutralidad.

La política de neutralidad se fundamenta en los principios de soberanía e igualdad soberana de los Estados, así como en los de integridad territorial, libre determinación y no intervención en los asuntos internos de cualquier Estado. Además, dicha política promueve la solución de los conflictos internacionales por la vía de la negociación pacífica, a fin de garantizar la seguridad y la paz internacionales. Además, la política de neutralidad favorece la conciliación, la asesoría, la mediación y el arbitraje internacional, propios de la diplomacia preventiva, los buenos oficios, las misiones de constatación de los hechos, los enviados especiales, las consultas oficiosas y los apoyos constructivos.

La política de neutralidad también es fundamental para la coordinación de la asistencia humanitaria en situaciones de emergencia, así como para afrontar catástrofes humanitarias. Sin duda, la neutralidad permite el suministro alimentos, medicinas y la ayuda humanitaria en general.

La política de neutralidad fue adoptada por México mediante la denominada Doctrina Estrada, perfilada por el Secretario de Relaciones Exteriores de México, Genaro Estrada, y difundida el 27 de septiembre de 1930. Se fundamenta en dos principios: (i) La autodeterminación de los pueblos, que reconoce el derecho que tienen los pueblos para “aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades”; y (ii) La no intervención en los asuntos internos de otros Estados. Indudablemente, la Doctrina Estrada es una importante aportación de México al Derecho Internacional Público.

La Doctrina Estrada contrasta con la Doctrina Tobar, enunciada por el Canciller de Ecuador, Carlos Tobar, en una carta dirigida el 15 de marzo de 1907 al cónsul de Bolivia en Bruselas, Bélgica, en la que expresaba que “las repúblicas americanas por su buen nombre y crédito, aparte de otras consideraciones humanitarias y altruistas, deben intervenir de modo indirecto en las discusiones intestinas de las repúblicas del Continente. Esta intervención podría consistir, a lo menos, en el no reconocimiento de los gobiernos de hecho surgidos de las revoluciones contra la Constitución”.

Cabe recordar que la denominada política de “neutralidad activa” fue adoptada por el gobierno de Guatemala, a instancias del Canciller Fernando Andrade Díaz Durán, en el contexto del enfrentamiento armado entre los “contras” (opositores al régimen sandinista en Nicaragua), patrocinados por el gobierno estadounidense, y los “compas” (partidarios del régimen sandinista en Nicaragua), patrocinados por la URSS y Cuba, durante los años ochenta. Consistía en la no intervención en el conflicto armado, el mantenimiento de la imparcialidad y la objetividad, así como en la promoción de la paz en la región centroamericana.