Domingo 19 DE Enero DE 2020
Opinión

Guatemala y Guatecool (II)

Es imperativo continuar con el proceso iniciado en el 2015 de erradicación de la impunidad que permite que quienes concentran privilegios sigan construyendo Guatecool en detrimento de Guatemala…

Fecha de publicación: 11-12-19
Por: Samuel Pérez Attias

Julieta nació en Guatemala. Carlos nació en Guatecool. El testamento del papá de Carlos ya incluye la casa donde su hijo va a vivir, los carros que va a heredar y las fincas que son parte de la Empresa Familiar que el buen contador pudo registrar bajo el régimen de maquila para evitar pagar impuestos. La colonia de Julieta carece de servicios públicos porque al Estado no le alcanza con la precaria recaudación tributaria del País. Solo 12 centavos de cada quetzal van al Gobierno para poder atender las necesidades de la mayoría de la población. Julieta tiene muchas vivencias que a Carlos le encantaría conocer para salir de su burbuja de aburrimiento y superficialidad en Guatecool, pero aparte de ser de diferentes “clases sociales”, no existía un espacio donde Carlos se entere de la existencia de Julieta… Guatemala y Guatecool no se tocan. Más bien se chocan y se esquivan. Bueno, con una excepción. El 25 de abril del año 2015 Julieta y Carlos estuvieron juntos en la plaza con sus papás protestando. Estaban jugando juntos frente a la fuente espantando palomas, pero rápido el papá de Carlos le llamó la atención y le dijo que no se soltara de la mano. Julieta cruzó miradas con Carlos pero siguió jugando a espantar palomas. Lo que no sabe Carlos es que Julieta algún día va a trabajar para él aun sin conocerse…

Hoy la mamá de Julieta está en la emergencia del San Juan de Dios. Fue herida por un marero que se subió a cobrar extorsión al chofer del bus. En el Hospital le dieron medicinas vencidas y tuvo que esperar más de dos horas en una sala de espera sucia y con goteras para ser atendida. Casi pierde el trabajo pues el jefe no sabía en dónde estaba y como no tiene saldo en el celular no podía comunicarle del incidente. De Guatemala a Guatecool hay un gran barranco. De Guatemala a Guatecool hay arena que para algunos es una invitación a un show de modas y para otros es la muerte de sus familiares y amigos consecuencia de una explosión volcánica. Si la madre de Julieta muere, Julieta pasa a engrosar el recuento de niñas pobres en el País, que para algunos, la alarmante medida no es más que un problema de metodología estadística.

Pasar de vivir en Guatecool a Guatemala es cuestión de la mala suerte de un día cualquiera: Una enfermedad, un asalto, perder el trabajo, un accidente en el tráfico… Nacer en Guatemala o en Guatecool es un accidente, que no responde al mérito propio ni al esfuerzo individual. Es un premio o un castigo no merecido.

¿Cómo lograr que Guatemala y Guatecool sean menos ajenas una de otra? Algunos abogan por un arrebato caótico y violento y que gane el más fuerte. Pero esa solución no es necesariamente la más conveniente. Hay alternativas que pueden implementarse buscando cambiar el fondo del problema. Con un poco más de impuestos que pagara la familia de Carlos por sus fincas, por sus hangares y helicópteros que no les harán pobres, el Gobierno tendría más capacidad para surtir hospitales y prevenir que la mamá de Julieta muera de una infección, con un poco más de impuestos se podría invertir en mejor educación para todos/as, en canchas deportivas y áreas verdes para todos/as, en seguridad y en un mejor sistema de transporte público para todos-as sin dañar para nada la calidad de vida de Carlos. Eso debe ser acompañado de una reorientación del gasto de gobierno y sobre todo, una gestión pública transparente, medible y constantemente en escrutinio por parte de la ciudadanía. Es imperativo continuar con el proceso iniciado en el 2015 de erradicación de la impunidad que permite que quienes concentran privilegios sigan construyendo Guatecool en detrimento de Guatemala…

Carlos y Julieta tienen el mismo potencial intelectual para tener éxito económico, profesional, político o artístico… Julieta podría haber sido una científica premiada a nivel internacional, pero sin oportunidades no pasará de ser secretaria en una oficina de la zona 13. Carlos podría ser un líder político educado y reconocido por una gestión eficiente y en búsqueda del bienestar común, pero con un sistema excluyente, racista, discriminador y que construye narrativas ideológicas perversas, Carlos se conforma con heredar lo que le toca y cegado ante la realidad, seguir repitiendo lo que escucha en las conversaciones de sus padres al decir que en Guatemala todo sería diferente si la gente dejara de ser haragana y trabajara más.

Carlos y Julieta podrían realizarse como personas integralmente; pero uno de los dos, en Guatemala, tendrá el doble de obstáculos en su vida mientras que el otro, en Guatecool, el doble de privilegios.

Uno debe luchar para salir adelante y no caer en la pobreza, al otro le basta cumplir la mayoría de edad para consolidar su estatus social.