Domingo 31 DE Mayo DE 2020
Opinión

Cajolá: La lucha por la vida

La permanente demanda por la tierra.

Fecha de publicación: 11-12-19
Por: Helmer Velásquez

Es este un pueblo de estirpe MAM, que, en el contexto guatemalteco, simboliza, resistencia y lucha por la vida. Sometido en su historia, a difíciles vicisitudes de sobrevivencia. Al igual, que todos los pueblos originarios “los Cajolá” pasaron –vía usurpación violenta– de ser propietarios de tierra y territorio, a desarraigados jornaleros agrícolas, al servicio “del patrón”, en condiciones laborales infamantes. Las consecuencias de aquello, están sobradamente documentadas, baste señalar la más obvia y publicitada en estos días: la desnutrición infantil. La población de Cajolá, sin embargo, ha sido de las comunidades que se han negado a entender su tragedia, como un destino manifiesto, e históricamente han luchado en contra de ello. La historia reciente, registra la presencia de las mujeres de Cajolá, reiniciando la lucha por la tierra, en la década de los ochenta, en pleno Centro Histórico. La fotografía, en donde aquellas mujeres, enfrentan desarmadas al Pelotón Antimotines de la PNC. Es testimonio de aquellas jornadas.

Ahora de nuevo Cajolá, está en la calle: igual que en 2013, 2016, 2017, 2018, 2019. Es decir, no le han fallado a su historia, a sus hijos, a su lucha, a su vida misma. En el medio de aquellas movilizaciones, el presidente Morales Cabrera, se comprometió personalmente, a mover recursos del erario público, para resolver el acceso inmediato a la tierra a trescientas familias de Cajolá. Pese a aquellas promesas, a la fecha el asunto no se resuelve, “camina” a paso de escasa voluntad política, por los sinuosos corredores de la inepta institucionalidad agraria y el inoperante Sistema Nacional de Diálogo. Ha sido el estoicismo, la persistencia y el enorme sacrificio de hombres, mujeres y niños; que han dejado espalda y salud en las calles del Centro Histórico, por mantener su demanda, en el primer nivel mediático y social. Corresponde sin dilaciones, a la Presidencia de la República e institucionalidad concernida, responder favorablemente, a la legítima demanda por tierra, de la comunidad de Cajolá. No hay tiempo para la demagogia. La respuesta a Cajolá es urgente y es ahora, antes que la administración Morales, entregue el cargo y escamotee su responsabilidad.

La academia, expresiones organizadas: sindicales, cooperativas, sociales, de desarrollo y derechos humanos, deben elevar su voz en apoyo a las hermanas y hermanos de Cajolá, en su lucha por la tierra, el trabajo y el alimento. Es decir, la vida misma. Cajolá sintetiza la lucha del pueblo de Guatemala, por democracia, trabajo y desarrollo. En tanto ello merece todo nuestro apoyo.