Lunes 6 DE Julio DE 2020
Opinión

Obras y Autores

Viaje al centro de los libros.

Fecha de publicación: 10-12-19
Por: Méndez Vides

Hace 23 años, en noviembre de 1996, inicié la cita semanal en este espacio para comentar o discurrir sobre obras literarias que a mi juicio vale la pena invertir nuestro tiempo, porque sorprenden, encantan con su intensidad y deleitan, y porque tienen el poder de abrir una ventana al entendimiento, y luego permanecen instaladas en nuestra memoria sensible. Es decir, comentamos obras, y no sobre autores, que son sujetos prescindibles una vez consumada la creación, de suyo mortales, irrelevantes una vez que sus libros vuelan por cuenta propia. El autor es apenas un medio para que la humanidad se manifieste como Literatura, con L mayúscula. Al menos que el autor se las ingenie como Dante para ser protagonista de la ficción, que se imponga como personaje, recurso antiguo tan en moda en estos días. O de Kafka, cuya presencia es casi imposible suprimir, aunque en su tiempo no fue diva de nadie, ni se sentó en un trono para que lo adularan, o en banquillo de los acusados para ser desacreditado o gobernado como sus personajes de El Castillo o El Proceso, sino se dedicó a escribir universalmente una pesadilla posible. Lo importante es que no importa si Homero existió o si es apenas una construcción ficticia, sino que la Ilíada perduró, y la Odisea, si el autor de los dos monumentos de la Edad Antigua fuera el mismo. Las Mil y una noches no tiene autor confirmado, ni el Popol Vuh, y no hace falta. Lo que importa es la invención de Simbad el marino, o los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué. Así como Cervantes no es tan conocido en el mundo, tanto como el Quijote. A casi cualquier cristiano se le puede decir Quijote, y comprende la alusión.

El arte efímero no logra convencerme porque me parece extremado el egoísmo que contiene, ese deseo de perecer con la obra, de consumarse. ¿De qué sirve escribir una novela para quemarlo antes de que alguien más la lea o la retenga?

A lo largo de estos años hemos comentado alrededor de mil obras, que no es nada, si tenemos en cuenta que se publican como 40 mil al año, pero nos aproxima a la idea del infinito. Cada lector va marcando su propio recorrido, en un sendero de infinitas posibilidades. No todos leemos lo mismo, ni en el mismo orden, y por lo tanto la experiencia cambia porque maduramos diferente.