Lunes 6 DE Julio DE 2020
Opinión

Reforma Universitaria: una prioridad extraviada

La Reforma Universitaria no debe buscar adaptarse a los requerimientos del mercado, sino debe alcanzar una reapropiación crítica de un mundo que se ha extraviado a causa de los postulados neoliberales que ahora reinan

Fecha de publicación: 07-12-19
Por: Karin Herrera Aguilar*

En los últimos meses ha retornado con fuerza el tema de la Reforma Universitaria. Debajo de este movimiento se palpa la convicción generalizada de que solo un proceso integral puede brindar a la sociedad guatemalteca la universidad estatal que esta merece.

Si creemos que las coincidencias no se dan por casualidad –sincrodestino– se estaría generando un llamado a los universitarios y la ciudadanía abordar este proceso con seriedad, fortaleza, firmeza, compromiso, responsabilidad, y lealtad para la institución. Al situarse en la época actual, es importante recordar que el año pasado se conmemoró el primer centenario de la Reforma de Córdoba (1918), así como los primeros cincuenta años de los movimientos estudiantiles de 1968.

El doctor Carlos Chúa ha señalado en un libro reciente que se deben recuperar y actualizar, los postulados que impulsaron la Reforma de Córdoba. Se puede partir del pasado que ofrece rutas para repensar las posibilidades que existen para evitar un futuro crítico, el cual ensombrecería a las generaciones futuras de estudiantes, docentes y profesionales.

La universidad debe reformarse tomando en cuenta su vocación social en relación a los desafíos contemporáneos. Se siente la ausencia de la función crítica de la educación. En este sentido, la Reforma Universitaria no debe buscar adaptarse a los requerimientos del mercado, sino debe alcanzar una reapropiación crítica de un mundo que se ha extraviado a causa de los postulados neoliberales que ahora reinan. Nos enfrentamos a un tiempo en el que una buena cantidad de personas parecen alienadas y la universidad no es ajena a este fenómeno social.

Muchos universitarios quizá prefieran callar, quizá estén de acuerdo con los privilegios ganados, quizá prefieran no ver la realidad, quizá han sido engañados y viven otra realidad, quizá… Sea cual sea el motivo, la coyuntura preocupa a varios estudiantes, docentes y egresados sancarlistas, dispersos o no, personas que desde sus espacios hacen esfuerzos para enfrentar a un gigante, la estructura establecida. Esta comunidad universitaria extendida trata de hacer conciencia, de expresar la necesidad de retomar el rumbo que, durante algún tiempo en el siglo XX, distinguió a la Usac en diferentes espacios no solo nacionales, sino también internacionales. La Usac tiene un noble legado que importa y merece ser recuperado con valentía y orgullo.

Pero para lograr este propósito es necesario generar un proceso participativo en el que la Universidad supera su integración por las diez unidades académicas que actualmente participan en el Consejo Superior Universitario. Se necesita una institución en la cual participan también los 21 centros universitarios y las nueve escuelas no facultativas, las cuales no participan en el máximo órgano de decisión en la Universidad, mostrando un déficit democrático inaceptable. Asimismo, se requerirá articular a diferentes sectores de la sociedad para que planteen soluciones a la problemática universitaria que, al final, nos concierne a todos.

Se precisa de la universidad contemporánea para que exista una expresión crítica frente a propuestas y coyunturas cada vez más graves. Y esto se puede realizar desde una reflexión actualizada sobre la Reforma de Córdoba, lo cual puede servir para recuperar criterios que pueden ser reactualizados a través de un proceso de reforma democrática, en el que nadie se sienta excluido y todos tengan a disposición la información y la participación necesaria.

*Espacio cedido por el columnista Jorge Mario Rodríguez.