Martes 22 DE Septiembre DE 2020
Opinión

José Efraín Ríos Montt

(De los Presidentes que conocí VIII)

Fecha de publicación: 07-12-19
Por: Danilo Parrinello

Podría escribir un libro sobre el General Ríos, hoy daré unas pinceladas de lo que recuerdo de él. Le conocí en un desayuno en la Casa Presidencial, al que él invitó a los líderes políticos de la época, creo fue en mayo de 1982. Yo acompañaba a Mario Aguilar, habíamos representantes del CAN, de la DC, del MLN Y PNR. Ríos constituía la “Junta de Gobierno” que dirigían con el General Horacio Maldonado Schaad y el Coronel Luis Gordillo Martínez a quienes se adicionaban los miembros de la “Juntita” que estuvieron en ese desayuno. Eran Coronel Víctor Argueta Villalta, Teniente Coronel Mario Enríquez, Mayor Arturo Sánchez, Capitán Rodolfo Muñoz Piloña, Teniente Mario Rivas, Subteniente Mauricio López Bonilla. Había otros oficiales: recuerdo al Coronel y Licenciado Manuel de Jesús Girón Tánchez, eminencia gris tras Ríos Montt según yo.

En ese desayuno me tocó estar sentado frente al General Ríos, quien por conocer a mi padre, siempre me trató muy deferentemente. La agenda fue sobre la guerra y la política. El General permitió que se le plantearan preguntas, y con gran magnetismo contestaba y dominaba la plática. Repitió vehementemente que él no tomaba decisiones unipersonales porque tenía atrás a la “Juntita”, aunque él no los llamó así. Debo reconocer que con algo de temor planteé preguntas pertinentes a esos días. El desayuno terminó satisfactoriamente y el General se comportó como un caballero. Todos los políticos que asistimos nos retiramos contentos y satisfechos pero con algo de temor. Eran “Tiempos recios”, diría Vargas Llosa. Siguieron las reuniones en las que nos ponía al tanto de la situación del país, a veces con temas muy delicados. Llegué a admirar al General pero a todos los representantes de los partidos nos molestó que siempre fuera evasivo con la fecha de las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente, así como con el tiempo que él seguiría en el cargo. El Ejército se desgastaba innecesariamente al gobernar y finalmente el 8 de agosto de 1983 en una reunión de comandantes, en “La Guardia de Honor”, se le informo que “por consenso quedaba relevado de sus funciones”. Asumió la Jefatura del Estado el General Oscar Humberto Mejía Víctores. Ríos Montt se fue para su casa.

El 1 de julio de 1984, en elecciones libres y democráticas se integró la Asamblea Nacional Constituyente, de la que honrosamente fui miembro. Diez años después, siendo yo Ministro de Gobernación se llegó a elecciones en 1995 en la que el General Ríos fue electo Diputado al Congreso y por razones de seguridad en los mítines políticos, anteriores a la elección, me habló Ríos y me anunció la visita de su hija Zury que me visitó en mi despacho para hablar de esos temas.

Después hablé con el General varias veces, como en una invitación que me hicieran los diputados en la que tras mi presentación, sin yo pedirlo, se me amplió el presupuesto. Desde entonces acostumbré visitar al General en su casa de la zona 15, siempre en términos muy cordiales. Él era un líder. En una visita me dijo: “Dígale a su candidato, Jorge Carpio, que se venga conmigo de vicepresidente y así por lo menos será lo que fue su hermano Roberto, si no pues no será nada…” Palabras proféticas las de Ríos Montt.

(Continuaré…)