Lunes 17 DE Febrero DE 2020
Opinión

El legado de los funcionarios…

Considerando el impacto al bien común para toda una Nación, y con un poco de voluntad política, no debería de ser complicada su aprobación y ejecución…

Fecha de publicación: 07-12-19
Por: Carlos A. Rodas Minondo

Hace poco escribí sobre los funcionarios públicos y las tantas oportunidades que tienen de concretar valiosos logros que no son complicados, que requieren simple voluntad e interés político. Guatemala puede (y debería como ruta recurrente) mejorar de forma significativa a través de logros pequeños y medianos, mejorando y activando cosas que ya existen, en contraste con el enfoque tradicional que suele demandar la solución a las grandes problemáticas.

Para ilustrar: El “desarrollo económico” del país está a cargo en buena medida del Ministerio de Economía. En ese Ministerio, es sabido de muchos, el trámite para la calificación de empresas bajo el Decreto 29-89 y sus reformas, el casi único mecanismo especial de atracción de inversiones con que cuenta el país, desde 2016 se convirtió en un cuello de botella con impacto negativo en inversiones y empleo. Soluciones complejas pasan por soluciones más pequeñas.
Otro ejemplo, dramático sin duda por ser tragedia humana, es implementar el Artículo 29 de la Ley de Tránsito que indica que todos los vehículos que circulen en el país deben contar con un seguro a favor de ocupantes y de terceros. Mínimo deberían contar con él todos los vehículos de uso comercial: carga y transporte.

Un simple reglamento que ha sido la responsabilidad de los Ministros de Gobernación desde hace 23 años que se publicó la ley, no se ha cumplido. Cabe preguntarse: ¿Han incurrido en incumplimiento de deberes? ¿Debería accionar de oficio el Ministerio Público contra todos ellos? y, ¿Podrían los afectados demandar al Estado y ganar la demanda? Si así fuera, ¿a cuántos se tendría que compensar?

El caso es que mueren cinco personas diarias en accidentes de tránsito, además de muchos mutilados, que no reciben una ayuda mínima. La justicia no es la condena de los responsables, es que se hagan responsables ante aquellos a quienes, por negligencia o infortunio, causaron tragedia humana o material.

Las estadísticas no disimulan que la gran mayoría son personas pobres del interior. ¿Acaso no importa? El ministro Enrique Degenhart ha hecho cosas que han simpatizado solo a algunos. La verdad es que hasta los más fieros se benefician de un poco de gloria. ¿Qué de malo puede haber en hacer algo que agrade a todo un país? ¿Qué prefiere señor Ministro, una medalla que le otorgan sus subalternos o la que le otorgaría el país entero? Señor Ministro, hágalo por usted mismo.

Así como el suero para los bebés deshidratados del corredor seco no son cosa de farmacéuticas sino de vidas humanas, el seguro obligatorio no es cosa de aseguradoras sino de amortiguar la tragedia humana, por eso se aplica en prácticamente todos los países de América y del mundo. En Guatemala, somos los únicos que no lo tenemos en Centroamérica.