Lunes 6 DE Julio DE 2020
Opinión

Educación “secundaria”

Fecha de publicación: 07-12-19

Para nadie es desconocido que Guatemala tiene un amplio desafío educativo. Pero quizás es aún más complicado de lo que muchos piensan. La mayoría de jóvenes ni siquiera termina tercero básico, y la gran mayoría de los que terminan no están aprendiendo lo que deberían de aprender. Del total de los guatemaltecos que ahora tienen 21 años, aproximadamente solo el nueve por ciento tendrá el nivel de matemática o de lectura de tercero básico. No obstante, se sigue hablando de la invaluable riqueza que representa tener una alta proporción de población joven en el país. Resulta fácil hablar de promover el empleo y el emprendimiento; atraer inversión extranjera para aprovechar la disponibilidad de mano de obra; capacitar técnicamente a la fuerza laboral; o utilizar herramientas tecnológicas para desatar un acelerado proceso de innovación liderado por las juventudes. Sin embargo, cuando se incorpora dentro la realidad del Ciclo Básico en el país, pareciera que estos discursos no pasan de ser meras buenas intenciones.

La literatura de efectividad escolar explica muy bien porqué Guatemala está teniendo tan bajos resultados en educación. El primer factor que contribuye a la calidad educativa son los docentes, que deben dominar lo que van a enseñar y saberlo hacer. Sin embargo, actualmente los docentes del Ciclo Básico no tienen la especialidad ni el dominio de lo que enseñan. En secundaria no existe un sistema de oposición que garantice que solo se contratarán a los docentes que saben lo que tienen que enseñar. Lo más preocupante, sin duda, es que no se ve por dónde pueda cambiar esta triste realidad. Ahora que, por primera vez en la historia del país, una cohorte de docentes especializados en educación media se gradúa de la universidad, el pago que reciben por parte del sistema es una “patada en el trasero”. El Mineduc, buscando complacer al sindicalismo magisterial, ha preferido contratar a personas que carecen de las competencias mínimas para ejercer el puesto de docente. Decisión que resulta inaceptable desde cualquier punto de vista y que debería ser enmendada a la brevedad por las autoridades correspondientes o, como mínimo, denunciada por las autoridades entrantes. Debido a esto, no es una exageración afirmar que estamos poniendo en los raíles de la pobreza, marginación e ignorancia a la mayoría de guatemaltecos.