Miércoles 11 DE Diciembre DE 2019
Opinión

El deseo de superación, la cultura de emprender

El emprendimiento es una reacción propia de los guatemaltecos.

Fecha de publicación: 02-12-19
Por: Richard Aitkenhead Castillo

Las sociedades desarrollan características que se afianzan en el tiempo. Las bases culturales que se establecen y los incentivos que se implementan desde los grupos que detentan el poder, formal e informal. El desafío es entender que toma al menos una generación el modificar las características inherentes a cada sociedad. Se requiere de voluntad para mantener el sentido de dirección a lo largo del tiempo requerido para modificar conductas e imaginarios establecidos en cada comunidad. Esto aplica tanto a países como a instituciones y familias.

Existen sociedades que viven de éxitos pasados, de momentos culminantes que acontecieron décadas o siglos antes. Sociedades donde se venera el ayer, no como referente importante sino como momento cumbre. Son sociedades, como sucede también en familias, donde la nostalgia supera la imaginación. Donde lo vivido es más importante que lo que está por vivirse. Donde las historias se usan para elevar el sentido de importancia no como el ejemplo de valores que debiesen imitarse. En todas estás, el referirse a reglas absolutas, a criterios poco flexibles, a marcos de conducta con alto valor en la apariencia, enseñar la prudencia y resistir el cambio, son características apreciadas. Son sociedades donde se promueve más el pensamiento rentista y menos el emprendimiento. Donde se está al acecho de la oportunidad de lucro instantáneo para obtener ganancias por el ejercicio del poder o de las conexiones. Donde no se enfatiza el bien común sino la satisfacción personal. Donde es fácil ignorar el sufrimiento ajeno si se está en una posición cómoda o segura. Son sociedades con poca innovación y menor movilidad social. “Más vale pájaro en mano que cien volando” es un refrán que podría caracterizar este estilo de vida. 

Por otra parte, sociedades que por su historia o geografía podrían ser defensivas o menos agresivas, en términos de innovación y emprendimiento, son centros dinámicos que tienen la vista claramente en el futuro, sin renunciar a las lecciones aprendidas de tiempos pasados. Israel que debe estar siempre alerta ante un potencial conflicto con sus vecinos, es a la vez la nación que en términos relativos genera el mayor número de patentes anuales, es centro de innovación de clase mundial y ejemplo de interrelación entre diferentes segmentos de su sociedad. Es un país que entiende que su supervivencia depende de no detenerse nunca y de siempre ir un paso delante de sus vecinos, a la vez que promueve abiertamente una cultura de emprendimiento. 

En Guatemala, al contrario, el emprendimiento es una reacción propia de los guatemaltecos muy a pesar de nuestros gobiernos y la cultura de las elites.  Una nación donde los cambios se hacen a velocidad de tortuga, en mundo de liebres inteligentes, donde se resisten cambios y políticas de inclusión, pero en el cual los guatemaltecos se niegan a dejar la búsqueda de soluciones a sus problemas y objetivos de superación. El valioso relato de Marcos Antil, un orgulloso maya q’anjob’al guatemalteco, en su libro Migrante, muestra la aventura, los momentos difíciles, los logros y problemas de una familia que se aferra a su unión y se niega a perder el control de su destino, prefiriendo emigrar antes de claudicar en búsqueda de su superación. Una familia que es ejemplo y un hijo que es motivo de orgullo para los guatemaltecos, por la sinceridad y humildad con que nos comparte su ejemplo y nos da pautas para impulsar la cultura de emprender que tanto necesita el país. Gracias Marcos, por documentar el esfuerzo de millares de migrantes que no cesan en su aspiración de lograr la superación y que son ejemplo vivo de la cultura del emprendimiento.