Sábado 8 DE Agosto DE 2020
Opinión

Tiempos Recios II

Tiempos de reflexión.

Fecha de publicación: 28-11-19
Por: Mario Mérida

Árbenz, es citado (+/-) 181 veces, no solo para glorificarlo, sino también para evidenciar su afición por la bebida, que es minimizada porque: “era la diversión más extendida entre los caballeros cadetes y también de suboficiales y oficiales”. (Vargas Ll., p 45)

La revista Selecciones del Reader’s Digest (diciembre/1957), narra el intento de asalto a la base militar La Aurora, por un grupo personas, quienes fueron capturadas y asesinadas: “Los prisioneros fueron saliendo uno tras otro… para caer en cobarde emboscada… un tanque armado con una ametralladora calibre 50 entró en acción. Dos veces barrió el blanco la ametralladora; los pesados proyectiles rasgaron carnes y huesos. Después salieron tres ambulancias y se llevaron a la morgue los 26 cuerpos…”. “De estos emergieron moribundos Castillo Armas, Mario Arrivillaga y Segundo Mancio, quienes fueron salvados por el doctor Guillermo Labbé, que describe: “…En el corredor, el coronel Árbenz, impecable, arrogante y con una expresión glacial que ocultaba su hirviente ambición y falta de piedad, aguardaba impaciente nuestro informe. –¿Y bien?– preguntó imperioso… –Se salvarán– contesté. –Eso lo veremos– replicó y, volviéndose a uno de sus subordinados ordenó bruscamente –…Llévenlos otra vez a La Aurora… Protestamos hasta donde nos lo permitió nuestro atrevimiento, lo que, a decir verdad, no fue mucho, pues tratamos con hombres sanguinarios e irritados que no tenían la intención de que se les escaparan sus víctimas por segunda vez”.

En Tiempos Recios (p 346), queda explícito que Árbenz no era comunista: “¿O sea que ahora comprende usted que Árbenz nunca fue comunista? –le pregunto–. Que era más bien un demócrata, algo ingenuo tal vez, que quería hacer de Guatemala un país moderno, una democracia capitalista”.

El presidente costarricense José Figueres (1953-1958), plantea algo similar en un pasaje tomado de Susanne Bodenheimer (1981). “Guatemala: plan piloto para el continente”. citado en La historia negada (2010, p 50): Figueres, “Creía que éste –Árbenz– no era comunista, pero sí un oportunista y probablemente un compañero de viaje… Dijo –Figueres–, que sólo había dos posibilidades de acción: ayudar a un movimiento que expulsara a Árbenz, o hacer que Árbenz se separara de los comunistas y luego poner a los funcionarios de su gobierno. Creía que se debía intentar primero esta última alternativa”.

La novela, invita a revisar el pasado de manera reflexiva y asociarlo con el presente.