Viernes 13 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Los ixiles, merecen un monumento

Por todo lo que ha sufrido el pueblo Ixil, pero también por su resistencia, su lucha histórica por el territorio y por sus derechos, los ixiles merecen que se conozca toda la verdad, se haga justicia y se levante un monumento a su valor y resistencia.

Fecha de publicación: 28-11-19
Por: Miguel Ángel Albizures

Iba a escribir sobre la conflictividad social, pues estudiantes y organizaciones sociales se han hecho presentes por las calles y avenidas aledañas al Congreso para exigir que los diputados no aprueben un Presupuesto en el cual se hace chinche con los recursos del Estado, es decir, con lo que todos pagamos de impuestos y referirme también a la lucha de los 48 cantones de Totonicapán en contra de los abusos de la empresa Energuate, que en otras regiones también ha cometido atropellos contra los pobladores pero también exigen a los diputados no aprobar leyes que favorecen al pacto de corruptos.

Iba a escribir sobre el femicidio, el constante asesinato de mujeres y adolescentes que se cometen a diario, pero fundamentalmente sobre la red del crimen en Escuintla donde la desaparición, violencia sexual y muerte de mujeres va en aumento y nada se hace por su desarticulación, aunque el ministro, que quiere defenestrar la Fiscal General, diga lo contrario, ha aumentado la desaparición, tortura y muerte de adolescentes en esa región.

Todos ellos son temas para artículo, pero lo que sucede en el juzgado de mayor riesgo, cobra mucho más importancia por la cátedra de historia que el Juez Miguel Ángel Gálvez, “el comunista” dio recientemente para fundamentar ligar a proceso penal a los militares acusados de genocidio en los pueblos ixiles y también por la declaración anticipada de un exmilitar que relata cómo y porqué ocurrieron los hechos en esos pueblos. Gálvez se remonta a los hechos de la contrarrevolución del 1954, cuando arrebataron las tierras a los ixiles y cuando se acusaba a todo el que protestaba, de ser comunista, Elsa Coronado, de Plaza Pública, relata que “El juez mencionó con asombro cómo hubo personas en Quiché que poseían 100 y hasta 300 caballerías, mientras grandes comunidades se veían obligadas a entregar sus tierras al Estado. Actos que, de acuerdo con las evidencias, alimentaron las desigualdades y el descontento que avivaron el conflicto armado interno”. Se les olvida traer a la memoria, el fusilamiento de siete principales de Nebaj, las torturas que fueron sometidos otros siete y otros tantos obligados a trabajos forzados en Petén, por haber protestado, en 1936, en contra del trabajo gratuito impuesto por el dictador Jorge Ubico, a favor de los finqueros de esa región.

Si los acusados insisten en negar su responsabilidad, un exmilitar en su declaración anticipada, según The Associated Press, dijo que “Ya habíamos recibido la orden desde arriba, desde el Estado Mayor, donde se nos había dicho por ejemplo la quema de todo lo que ahí existía”, y explicó que las masacres “eran un procedimiento normal”. “Todos eran enemigos. Un niño, un hombre, una mujer, un anciano ya eran considerados enemigos”, señaló el testigo y aseguró que la más alta autoridad del Ejército tenía conocimiento de los crímenes. “Siempre, desde el inicio de la guerra hasta el final, tuvo conocimiento de todo lo que estaba pasando”. Por todo lo que ha sufrido el pueblo Ixil, pero también por su resistencia, su lucha histórica por el territorio y por sus derechos, los ixiles merecen que se conozca toda la verdad, se haga justicia y se levante un monumento a su valor y resistencia.