Viernes 13 DE Diciembre DE 2019
Opinión

¿Por qué es imposible contar a los burócratas?

En río revuelto, ganancia de pescadores. Si no hay control sobre las plazas en el Estado, se pueden crear plazas fantasma o dar puestos a familiares o amigotes.

Fecha de publicación: 27-11-19
Por: Gonzalo Marroquín Godoy / Enfoque

En el año 2015 se dio el gran destape de la forma en que el Estado ha sido cooptado por mafias y enormes estructuras criminales que se han dedicado literalmente a saquear las arcas nacionales, con el consiguiente daño al país y con enormes beneficios para los funcionarios públicos, quienes casi siempre llegan a los cargos con el fin de enriquecerse y no para servir, como debiera ser.

Casi al mejor estilo de un reality show pudimos conocer casos de contrabando, de obras y compras sobrevaloradas, multimillonarios sobornos, cobro de comisiones por pago de deuda, tráfico de influencias y hasta vimos escándalos de engaños burdos, como la famosa contratación de agua mágica para limpiar el lago de Amatitlán. Todo lo ocurrido entre 2015 y 2019 mostró el nivel de podredumbre al que se ha llegado.

En ese tiempo, además, se dio otro tipo de actividad corrupta en la contratación de personal en diferentes instituciones. Se ha dado en llamar casos de plazas fantasma, algunos de los cuales fueron destapados por la CICIG, pero infinidad de ellos se encuentran en las profundas y poco conocidas aguas oscuras de la burocracia, tan oscuras, que ni siquiera se intentan limpiar.

Digo esto por la noticia que se ha dado respecto al número de burócratas que hay en las diferentes instituciones del Gobierno. Resulta que no ha sido posible, ni antes ni en este gobierno, determinar el número exacto de trabajadores en el Estado, por más que hay avances tecnológicos que debiesen facilitar la tarea para realizar un censo preciso en cualquier dependencia.

Claro que es conveniente no tener claridad sobre el número de trabajadores que hay. Un buen ejemplo es uno de esos reality shows que hemos visto. Se trata del Congreso de la República, en donde solo el expresidente Pedro Muadi se dio el lujo de hacer una treintena de contrataciones de personas que ganaban entre Q7 mil y Q20 mensuales, pero ninguno de ellos se presentaba a trabajar.

Al investigar sobre esas plazas, se logró determinar –con pruebas contundentes–, que el dinero llegaba a una empresa de Muadi y que una persona de su confianza –ya condenada por estos hechos–, Claudia María Bolaños, tenía control de las cuentas bancarias de los empleados, que nunca se presentaban a laborar. En total se pudo determinar que se habían sustraído cerca de Q3 millones con este método, nada mal para un sobresueldo por haber llegado al cargo de presidente del Congreso.

Algo parecido hizo Luis Rabbé, otro expresidente del Congreso que siguió con esta práctica que permitía fácilmente alzarse con unos cuantos millones, supuestamente sin que nadie sospechara.

Estos son solo dos ejemplos de lo que sucede con las plazas en el Estado. Ministerios, secretarías, municipalidades, instituciones autónomas y semiautónomas. En todos lados hay dos cosas seguras: plazas fantasmas y manipulación de plazas con nombramientos a conveniencia.

En la cancillería, la ministra Sandra Jovel ha estado muy ocupada haciendo nombramientos de última hora. Ya suficiente amiguismo y mediocridad se vio durante los últimos años, pero ahora se corre para todavía dejar una carga para la próxima administración, pues muchos nombramientos llegan para ver si se logra meter a allegados en cargos diplomáticos.

Jimmy Morales dice que su empresa de comedias no generó dinero durante estos años y puede ser cierto, pero también lo es que ocupó a todos sus cercanos amigos en cargos mejor pagados que lo que tenían en la compañía Moralejas. Eso pasa en mayor o menor grado por toda la burocracia.

Por eso nadie quiere dar a conocer con exactitud el número de empleados a su cargo. ¿Cómo es posible que no se pueda establecer el número de burócratas? ¿Cómo es posible que ministerios, direcciones, municipalidades y en general todos los organismos del Estado mantengan una nebulosa en torno a esto?

Claro, a menor información pública, más posibilidad de seguir manipulando las plazas. Los diputados pueden seguir exigiendo que les den plazas en Educación, en Salud o en otras dependencias. Los altos funcionarios pueden demandar de sus subalternos que les den espacio para sus plazas fantasma y así se hacen un sobresueldo para nada despreciable, como los que se recetaban Muadi y Rabbé, quien por cierto fue capturado en México y está pendiente de ser extraditado, aunque goza de gran protección mediática a su favor en nuestro país y estará confiando en que, cuando venga, lo van a dejar libre y coleando.

Pero volviendo al secretismo con que se maneja el número de burócratas y con el cambio de gobierno a la vista –lo mismo que de alcaldes y diputados–, sería interesante ver si alguno se compromete a dar a conocer en el primer trimestre el número exacto de los burócratas bajo su cargo. Como siempre digo, soñar no cuesta nada. Esperemos para ver si el 14 de enero algo cambia o simplemente principia otro período de cuatro años con oscurantismo en torno al número de burócratas.