Viernes 13 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Sin quién llame al orden

Lo más alarmante es que ya no existen referentes internacionales que nos llamen al orden, dejando por primera vez en la historia en nuestras propias manos nuestro futuro.

Fecha de publicación: 26-11-19
Por: Estuardo Porras Zadik

¿Qué diferencia hay entre la anarquía de aquellos que tapan carreteras para manifestar su descontento y el comportamiento de un funcionario que hace caso omiso del dictamen de la Corte de Constitucionalidad? Absolutamente ninguna. Ambos son delitos y ambos gozan de impunidad en Guatemala. Por años hemos oído al sector productivo del país denunciar los bloqueos de carreteras y el vandalismo que muchas veces acompaña a estos actos, sin encontrar eco en las autoridades para hacer valer la ley. De igual manera, hemos sido testigos de la desmedida impunidad en la que operan políticos y funcionarios que en su gran mayoría salen ilesos después de saquear el Estado, corromper el sistema y manipular la justicia. Los empresarios y los tanques de pensamiento nos hacemos de la vista gorda al hablar de una Ley de Competencia, permitiendo que seamos la única economía del continente sin una ley de esta índole. Las invasiones de fincas y la destrucción de la propiedad privada son una constante batalla, siendo pocas las que se ganan. Se destruye el lago de Amatitlán sin haber responsables, y continuamos contaminando el medioambiente sin represalias. Los alcaldes de diversos municipios del área rural hacen de los barrancos a orillas de las carreteras, botaderos de basura. Convierten lo que podrían ser miradores, en una porquería. En el tráfico –que consume un buen porcentaje de nuestras vidas–, circulamos en total anarquía, una selva de pavimento en la que el más vivo, el más grande o el más abusivo siempre van a la delantera. En esto y más es en lo que nos hemos convertido: una sociedad en la que no se respeta la ley, una sociedad en la que, sin excepción, exigimos justicia para nosotros mismos, pero la ley para los demás.

La mayoría de nuestros problemas serían erradicados si, de manera horizontal e independiente, fuésemos medidos con la misma vara. El estricto cumplimiento de la ley no puede ni debe ser subjetivo, intercambiable según la ocasión y mucho menos, selectivo. La ley es clara, pero es en su interpretación donde se fisura el sistema y se cuelan la corrupción y la impunidad; sin duda alguna, responsables ambas de nuestra condición actual y de nuestro perpetuo estancamiento. El sistema de Justicia está cooptado desde hace mucho tiempo. Este es un reflejo de cómo funciona nuestra sociedad. Lo sabemos todos los sectores, estamos al tanto de cómo se han elegido los jueces y magistrados desde hace mucho tiempo atrás, qué intereses representan, los mecanismos para corromperlos, y cómo se han dejado corromper. Los pocos que son honestos y solventes, resultan acosados e intimidados por la mayoría corrupta e insolvente. Sin una operación quirúrgica de este órgano del Estado, será imposible escapar del círculo vicioso de la corrupción y de su combustible, la impunidad. El Ejecutivo es una causa perdida que cada cuatro año muta en apariencia, pero que en esencia resulta ser idéntico a su antecesor. En el Legislativo radica el catalizador que lubrica la corrupción de todos los demás sectores de la sociedad, siendo estos responsables de mantener con vida los mecanismos que sostienen el sistema actual; también corruptos en su gran mayoría. Todos lo sabemos y todos, por defender nuestros intereses sectoriales y personales, terminamos acuerpando un sistema corrupto e impune que más temprano que tarde estallará.

Lo más alarmante es que ya no existen referentes internacionales que nos llamen al orden, queda así por primera vez en la historia el futuro en nuestras propias manos. Cada país vive su propio calvario. El Imperio, nuestro interventor histórico, hoy legitima a gobernantes corruptos, y se pone de ejemplo con un presidente que se rehúsa a acatar los procesos legales que hoy le investigan. Por primera vez en la historia, el sistema que por décadas había sido el referente mundial de la democracia, amenaza con estimular a gobernantes corruptos a perpetuarse en el poder y convertir las democracias en dictaduras. El mundo atraviesa por un momento crítico, ¿qué podemos esperar de nuestros gobernantes?