Sábado 8 DE Agosto DE 2020
Opinión

Patria

Viaje al centro de los libros

Fecha de publicación: 26-11-19
Por: Méndez Vides

Los novelistas españoles tienen una larga tradición en el realismo, empezando por Benito Pérez Galdós, que fue el traductor al español de Dickens, y su obra expresa su tiempo, su sociedad, mientras universaliza aspectos universales de la condición humana. Está también Clarín, Ramón J. Sender, Gonzalo Torrente Ballester y Miguel Delibes, grandes continuadores de la tradición. A ellos se ha sumado con gran éxito Fernando Aramburú (San Sebastián, 1959), con su monumental novela Patria, que ha sido una de las obras más difundidas en la Península en los últimos años, porque hace un recuento de uno de los dramas más recientes de fanatismo nacionalista, y los daños que provoca en la sociedad.

La novela arranca el día que ETA abandona la lucha armada, después de la caída de las Torres Gemelas en Nueva York, cuando una de las protagonistas, Bittori, acude al cementerio a platicar con su marido, que murió víctima de una atentado terrorista. Ella regresa al pueblo, donde era querida hasta que a su marido se lo empezó a acusar de traidor, porque apoyaba a España en contra de la lucha independentista de Euskal Herria, sin razón ni motivo, sino producto de una extorsión que ya no quiso continuar pagando, porque la víctima era tan del lugar como los demás.

La historia cuenta la vida de dos familias, muy unidas, hermanadas, que se dividen cuando el hijo de unos se suma a la lucha clandestina en contra de los demás, y los otros son simplemente señalados como enemigos sin haber dado motivo alguno. La historia es enternecedora y poderosa.

Es una novela social, inmensa, que pinta vivamente a los personajes y los conduce al absurdo del nacionalismo inexplicable en la Europa unida, que agita conciencias y sin responder o proponer nada, muestra el drama humano de quienes impulsados por pasiones, abandonan a los suyos, rechazan con cobardía, acusan y terminan asesinando a quienes tanto querían. Por nada o por mucho, los lectores se plantearán la respuesta, y dirán si el infierno valió la pena.