Domingo 20 DE Septiembre DE 2020
Opinión

La OEA responsable de la sangre que corre en Bolivia

A partir de la salida al exilio de Evo, se desató una amplia y sanguinaria persecución a muerte contra los indígenas que se niegan a doblegarse y que conociendo la historia de Bolivia seguirán resistiendo.

Fecha de publicación: 23-11-19
Por: Irma A. Velásquez Nimatuj

A partir de la salida al exilio de Evo, se desató una amplia y sanguinaria persecución a muerte contra los indígenas que se niegan a doblegarse y que conociendo la historia de Bolivia seguirán resistiendo.

Mientras más acceso se tiene a la información de cómo actuó la Organización de Estados Americanos, OEA, antes, durante y después de las elecciones del 20 de octubre en Bolivia, hay más evidencias que el plan fue orquestado desde esa institución a cargo de Luis Almagro, junto a la oligarquía boliviana, fuerzas armadas, iglesias católica y protestantes, y sectores del capital transnacional, quienes ejecutaron el golpe contra el presidente Evo Morales Ayma.

Por eso, la OEA respaldó la voz de Carlos Mesa, el mismo 20 de octubre, quien iba en segundo lugar y declaró segunda vuelta, y luego fraude, cuando aún faltaba sumar los votos de las comunidades lejanas. Y casi inmediatamente la OEA emitió un informe –cuestionado técnicamente por instituciones hasta de EE. UU.– que respalda las posiciones de la derecha ultraconservadora. Además, la OEA colocó a la cabeza de la comisión a Arturo Espinosa Silis, opositor al gobierno de Evo. Entonces ¿a qué imparcialidad y profesionalismo apela este organismo?

Y para presionar la renuncia de Evo, tanto él como su círculo cercano, así como las familias de un buen número de funcionarios del gobierno fueron secuestrados y amenazados por grupos armados de la derecha, al extremo que se vieron presionados a renunciar para salvar la vida de sus seres amados y evitar que los asesinaran o los quemaran en sus viviendas. El delito extremo lo ejecutaron contra la alcaldesa de Vinto, María Patricia Arce, del MAS, quien fue orinada, rapada, golpeada y rociada de pintura roja. ¿Qué ha dicho la OEA sobre esta violencia terrorista contra funcionarios y contra las mujeres?

A partir de la salida al exilio de Evo, se desató una amplia y sanguinaria persecución a muerte contra los indígenas que se niegan a doblegarse y que conociendo la historia de Bolivia seguirán resistiendo. En este sanguinario escenario, quedó claro que, la OEA es responsable de facilitar el golpe de Estado, de la violencia contra mujeres indígenas, del racismo exacerbado, de los asesinatos de quienes protestan, porque fue la institución facilitadora y no ha condenado que el Ejército y la Policía tengan carta blanca para matar, emitida por la autonombrada presidenta, Jeanine Áñez.