Miércoles 11 DE Diciembre DE 2019
Opinión

¿En trapos de cucaracha?

Hay que fortalecer la confiabilidad del sistema.

Fecha de publicación: 22-11-19
Por: Luis Figueroa

El Tribunal Supremo Electoral instaló la Comisión de Actualización y Modernización Electoral y esta recibió propuestas de cambios a la legislación electoral. Es de celebrarse el entusiasmo por la necesaria
reforma electoral.

Dicho lo anterior, esta oportunidad debe ser una para fortalecer y rescatar no solo al TSE; sino a todo el sistema electoral que están, como dicen en mi pueblo, “en trapos de cucaracha”. Es impostergable el fortalecimiento institucional del tribunal y del sistema porque la construcción de la república y la tonificación del Estado de derecho dependen en gran medida de la confianza que los mandantes, electores y tributarios tengamos en ellos.

Por eso es que la reforma no debe ser vista como una oportunidad para que grupos de intereses específicos cuelen sus exigencias. No es momento para convertir en legislación perspectivas ideológicas que no gozan del más amplio acuerdo entre los guatemaltecos. Todo requerimiento que contribuya más a dividir y a enfrentar, en vez de unir y consolidar, debería ser dejado para mejor ocasión.

Con el ánimo de contribuir –sin imponer– creo que es buena la idea de separar las funciones jurisdiccionales del TSE, de aquellas que son administrativas; es buena la idea de distritos electorales pequeños; me gusta la idea de desestatizar el financiamiento de los partidos y hacerlo más transparente; apoyo la idea de eliminar barreras de entrada para las organizaciones partidarias; es atinado trabajar con seriedad y transparencia el tema de la computación y publicidad de los resultados electorales porque “la esposa del César no solo debe ser honesta, sino que debe aparentarlo”; creo que hay que fortalecer la confiabilidad del sistema aquí en Guatemala, antes que hacer experimentos en el extranjero; creo que los candidatos deben ser escogidos con base en sus ejecutorias, sus valores y sus caracteres (por decir algo) y no con base en rasgos como la etnia y el sexo (que nada tienen que ver con las acciones y las virtudes de los candidatos, sino con la química y la genética).

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