Lunes 9 DE Diciembre DE 2019
Opinión

¿Qué podemos esperar?

Si bien es cierto que el sistema democrático permite que los emprendedores lleven innovaciones y creatividad, también lo es que tiene problemas, como ha quedado demostrado este año en Latinoamérica.

Fecha de publicación: 16-11-19
Por: Jaime Francisco Arimany Ruiz

Los seres humanos somos tan diferentes que no hay dos iguales en todo el universo, ello nos da un valor enorme. En el transcurso de nuestra vida podemos tener relaciones sociales y educación similar, logrando una actitud parecida, como ocurre por ejemplo con los religiosos en los conventos y los militares en los cuarteles, pero aun así son diferentes.

El lugar de nacimiento, donde crece, educa y vive una persona, tiene un sistema social con sus obligaciones, derechos y beneficios, a través de los cuales se forma un carácter diferente en cada individuo, pero con una influencia del entorno social, que establece y forma una personalidad que le va a afectar durante su juventud, época adulta y vejez.

Las aldeas se forman al unirse varios grupos de individuos en un área, convirtiéndose en ciudad al aumentar el número de habitantes, que al unirse con otras y sus entornos, forman lo que conocemos como pueblos; la interrelación de varios de ellos a través de un consenso que puede tener su origen por conveniencia o por la fuerza, cuya unión a través del tiempo, la convierten finalmente en lo que llamamos nación o país.
Históricamente, ha habido naciones que imponen su educación y cultura a los países vecinos a través del poder militar, adhiriéndolos a su territorio, con un planteamiento que controla todo el territorio a través de orden y disciplina. Entre ellas han destacado los egipcios, griegos, romanos, españoles, franceses, ingleses, rusos, chinos, japoneses, etcétera.

En nuestro territorio americano dominaron diferentes sociedades entre ellas: los olmecas, teotihuacanos, mayas e incas, hasta que vinieron los conquistadores europeos, que dividieron el continente en diferentes naciones, cada una con las características de los pueblos que realizaron su conquista.

El tiempo ha pasado teniendo en la actualidad las sociedades de los países americanos un sistema de vida que está comprendido entre dos extremos, uno basado en un gobierno central, cuyos dirigentes prácticamente no cambian, controlando los gobernantes los bienes productivos, por lo cual viven con los beneficios de una enorme riqueza, a través del temor y la obediencia, convenciendo a la población con un sistema educativo dirigido y programado desde la niñez, con la enseñanza de que todos viven en una igualdad económica, cuando realmente viven en una pobreza generalizada, siendo los habitantes mantenidos bajo el control de quienes gobiernan por medio del poder monopólico de las armas. Ha quedado demostrado en las manifestaciones sometidas violentamente en Venezuela y Nicaragua, y con la caída de Bolivia al no tener comprado al Ejército.

En el otro extremo, un sistema democrático, donde la administración pública se traslada a través de la elección popular de los gobernantes, controlados a través de un Congreso, con un sistema Judicial, que vela por el orden y la igualdad ante la ley.

Si bien es cierto que el sistema democrático permite que los emprendedores lleven innovaciones y creatividad, también lo es que tiene problemas, como ha quedado demostrado este año en Latinoamérica, que ha tenido gobernantes corruptos que se han convertido en supermillonarios, en empresarios que se han enriquecido a través de protección gubernamental con monopolios y en Guatemala, donde impunemente hay jueces que cometen prevaricato.

Sirvan de ejemplo, el levantamiento popular en Chile debida en parte a la baja de los ingresos de los trabajadores al devaluarse la moneda y en Bolivia el abuso de Evo Morales.