Domingo 15 DE Diciembre DE 2019
Opinión

El tiempo principia en Xibalbá

Viaje al centro de los libros.

Fecha de publicación: 12-11-19
Por: Méndez Vides

La novela de Luis de Lión El tiempo principia a Xibalbá, brinda en cada lectura nuevos descubrimientos. Quien llega a la obra por primera vez cae rendido ante la fuerza de cada párrafo, la imaginación, la crudeza, la sencillez y las emociones que destila, pero a medida que se escudriña desde lejos y no desde las ramas, se abre otra experiencia.

El título mismo da lugar a reflexión, porque al igual que en quién fue primero, el huevo o la gallina, afirma a que el tiempo da inicio donde el tiempo acaba, porque la muerte es el final del tiempo, y Xibalbá representa el mundo de los muertos, así como de las enseñanzas y costumbres.

La novela tiene una estructura aparentemente antitemporal, porque hasta la sección titulada prólogo se encuentra al final, y no sigue el orden de un camino recto, sino como son los ríos o los extravíos en el mundo americano original, en curvas, anchos a veces y delgados de repente, que aparecen y desaparecen.

La obra, sin embargo, sí tiene una estructura temporal, porque parte de la representación de un convite tradicional, cuya costumbre es suceder un día antes para anunciar las festividades de la Virgen de la Inmaculada Concepción, que es la patrona del pueblo:

El baile se oía en todo el pueblo. Se oía la marimba como si fuera el día del convite. Solo que alegremente triste. Y la gente no salió a ver, a gozar sino que, recogiendo hasta sus más escondidos pensamientos, se metió dentro de sí misma con la esperanza de que la fiesta terminara pronto.

Y termina con la representación de la fiesta misma, con procesión carnavalesca y pagana, muerte y destrucción, hasta el linchamiento del agresor por su mismo pueblo, que da lugar al tránsito hacia el cementerio de un féretro. La procesión es como el anuncio del paso a Xibalbá de quizá Pascual Baeza, o de la sociedad misma: la procesión no se detuvo. Pasó por su casa como si nada.

En el medio de la novela está el desarrollo de la acción, del drama, donde se plantea como trasunto la angustia por la identidad, buscó a su otro, dentro del drama de la “pureza”, que se plantea conservadora y sumisa en el personaje de Juan Caca, y rebelde y transgresora en Pascual Baeza.

La novela es fascinante, iluminada y diferente, porque los ojos que aprecian la realidad son cakchiqueles, y explotan en una mezcla de ternura e irreverencia.