Viernes 6 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Desfilando sobre los muertos

Después de todo, el código de vestimenta del evento era: “túnica o étnico.” 

Fecha de publicación: 11-11-19
Por: María Aguilar

El viernes pasado circuló la invitación para un festival y desfile de modas de las sastrerías Saúl E. Méndez. Este se realizaría en el exclusivo campo de golf “La Reunión”, lugar aledaño a la zona cero de la explosión del volcán de Fuego, en junio de 2018. Cerca de donde tantos cuerpos siguen enterrados. A los directivos de la empresa y al departamento de marketing, les pareció correcto, no solo realizar el evento en ese lugar, sino además, que era buena idea enviar la invitación en una caja con arena, ceniza y un rollo de gasa. Esta fue una decisión macabra que posteriormente Emilio Méndez intentó disfrazar como un acto bien intencionado de unidad. 

Pero la invitación no era todo. El video que promocionaba el festival era una combinación de spot publicitario tipo Inguat, sobre “Guatemala mágica”, mezclado con la añoranza colonialista de la élite ladina. En las tomas aparecía un grupo de gente bella y joven, todos blancos, en un bosque hermoso donde bailan, comen y ven moda. Ahí no hay conflictos, no hay muertos enterrados bajo la ceniza, ahí el Estado sí responde a las necesidades de la población, ahí no hay desigualdad, y por supuesto, no hay racismo porque no hay “indios o negros.” Al menos no presentes, aunque sí en el imaginario y posiblemente en la servidumbre. Después de todo, el código de vestimenta del evento era: “túnica o étnico.” 

La bochornosa y cruel planificación de este evento no sorprende, solamente revela la falsedad detrás de la benevolencia burguesa. La élite guatemalteca, incluido sus sectores denominados “progresistas” siguen siendo racistas, violentos, excluyentes, explotativos y carentes de compasión. Y es que pensar que una zona de tragedia puede ser un atractivo turístico o lugar para una fiesta, solo cabe dentro de una lógica neoliberal ciega que no ve problema con la comercialización de la muerte, la tragedia y la marginación. 

En respuesta a la indignación en redes sociales, Méndez en un video -dijo-  que su evento buscaba contribuir a “tomar conciencia y sanar heridas”, por lo tanto, lo recalendarizarían. Muchos rápidamente, incluidos prominentes periodistas, satisfechos con migajas de decencia, felicitaron “la humildad y el deseo de enmendar” de Méndez. Y es que en Guatemala a la élite se le perdona todo. Por eso, el control de daño hecho por Méndez no limitó los llantos de muchos de sus invitados, algunos burgueses y otros simplemente aspiracionistas, quienes tomaron las redes para dejar claro que no veían nada de malo con el evento. 

Hay que recordar que para que Guatemala tome conciencia y sane sus heridas, el primer paso es aceptar que cualquier cambio no puede realizarse mientras la élite siga con el poder absoluto y simultáneamente ondee la bandera del cambio.