Viernes 22 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Pocos sin penas y la mayoría en la pepena

Ya suficiente hemos aguantado, mucho se ha callado y se ha dejado pasar, ¿qué haremos los próximos cuatro años?

Fecha de publicación: 09-11-19
Por: Andrea Carrillo Samayoa / La Cuerda

Ya, se acaba el año y Jimmy y sus secuaces le entraron grueso al ajustón para las viandas y tragos de fin de año. Quieren llevarse entre la bolsa unos cuantos millones más, no les basta con lo atracado, quieren todavía en los dos últimos meses manotear un poco más de las arcas del Estado.

Como no es tarea fácil lo del saqueo de recursos, pues para que no le cueste tanto a la nueva manada, el #pacto de corruptos aprobó el aumento de cinco millones más a la Secretaría de Asuntos Administrativos y Seguridad de la Presidencia (SAAS). Cerca de 180 millones de quetzales tendrá el nuevo gobernante para los gastos de su seguridad, mantenimiento de su despacho y la alimentación de los próximos cuatro años. Una considerable suma de nuestros impuestos destinada al cuidado de Giammattei, que cabe resaltar, prometió disolver la SAAS por ser una entidad, dijo, que representa gastos elevados para la población guatemalteca.

Al mismo tiempo que se ensancha el presupuesto para una institución, se anuncia que otras serán sacrificadas y que tendrán menos recursos para ejecutar a partir del 2020. Como en este país a pocos les interesa el crecimiento y fomento cultural de la sociedad pues, pasa como una cosa más que al Ministerio de Cultura y Deportes le recorten 84 millones. No habrá suficiente liquidez para la formación artística, el fomento y difusión a las artes, la administración de los museos y menos para la conservación de los sitios arqueológicos del país. Esto último, al mismo tiempo que un petite círculo de empresarios del país, tienen interés en convertir la selva petenera en la Disneylandia de Guatemala.

Por si fuera poco, Jimmy, de quien sabemos sus gustos por licores caros y banquetes espléndidos, y su gobierno, decide que es buen momento para recortarle al plan de seguridad alimentaria, más de 300 millones de quetzales. Pareciera así, que, durante su gestión en lugar de retroceder en la lucha contra la desnutrición crónica, hubieran logrado reducir la brecha de más de la mitad de niñas y niños menores de cinco años, que hoy están muriendo de hambre, y que en sus barriguitas en lugar de comida hay lombrices.

Y qué decir del recorte a los Centros de Apoyo Integral para Mujeres Sobrevivientes de Violencia (CAIMUS). 97 por ciento del presupuesto (poco más de 9 millones), se quita a las organizaciones que, en diferentes departamentos del país, se ocupan de brindar atención integral, acompañamiento y asesoría legal a mujeres que han sido víctimas de múltiples formas de violencia. Preocupa cuando, esto significa, que tan solo, por ejemplo, en el caso del Grupo Guatemalteco de Mujeres, serán 12 mil sobrevivientes las que dejen de recibir atención, dado que con los 300 mil que acordaron dejar presupuestado, es una de las tantas agrupaciones que se verá obligada a cerrar los CAIMUS.

Ya suficiente hemos aguantado, mucho se ha callado y se ha dejado pasar, ¿qué haremos los próximos cuatro años?