Viernes 22 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Nicolas Thévenin y su legado fascista en Guatemala

Thévenin fue parte de la rosca de Jimmy Morales y contribuyó a mantenerlo en plena euforia, intoxicado y emborrachado de poder.

Fecha de publicación: 09-11-19
Por: Irma A. Velásquez Nimatuj

Nicolas Thévenin se marcha a la República Árabe de Egipto en donde ejercerá como Nuncio Apostólico. Con la noticia las redes sociales se incendiaron de mensajes contra su gestión. Y no es para menos, Guatemala no está llena de esclavos sumisos y jamás olvidarán que durante seis años, usó su cargo para que poblaciones pobres se mantuvieran en su lugar, mientras salvaba a los ricos.

Thévenin fue parte de la rosca de Jimmy Morales y contribuyó a mantenerlo en plena euforia, intoxicado y emborrachado de poder. Fue uno de sus aduladores aunque Thévenin es en sí mismo un reflejo de la egolatría y su figura –interna y externa– evoca el temible y conservador clericalismo medieval.

Usando el cargo de Nuncio Apostólico, impulsó en Guatemala la ideología del catolicismo nacional, que le sirvió como arma en los círculos elitistas para defender las estructuras conservadoras y corruptas, porque esa ideología es responsable de “salvar a la nación de los rojos”. Por eso, fue uno de los principales abanderados de la lucha contra la CICIG hasta que lograron cerrarla. “Éxito” que festejó con brindis y banquetes con los sectores corporativos.

Thévenin es la personificación de la doble moral –religiosa y dogmática– usa la Iglesia del representante de Cristo en la Tierra, para bendecir a los pobres mientras es gestor de los poderosos y corruptos, para que los exploten hasta obligarlos a huir por hambre o violencia.

Lo extrañarán porque bendijo la lucha sectorial contra la CICIG. Fue nombrado por Benedicto XVI para restaurar el régimen “anticomunista”, aunque fuera un régimen de corruptos, y acabar con los “infieles” que buscaban equilibrar el poder. Su homilía será cuestionada por la historia, por el pueblo de a pie, por las 41 niñas que fueron quemadas vivas, por los 4 millones que han dejado Guatemala y que están detenidos, separados o ignorados en las fronteras, por los “indios” que sobreviviendo el genocidio, observan cómo la jerarquía católica adula y sirve al poder.

¡Buen viaje!

¡Ojalá al final de sus días se cruce con el Maestro –el hijo del carpintero– quien renunció a las glorias terrenales para caminar al lado de los que luchan por la justicia!