Viernes 22 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Brisas golpistas o legítimo descontento

Fecha de publicación: 09-11-19

Es una historia tan gastada como la del lobo feroz; nadie les cree ya sus mentiras. Morales, en Bolivia, después de una clara manipulación electoral para perpetuarse en el poder denuncia ahora amenazas de golpe. Trata nuevamente Morales de esconder sus malas prácticas y arbitrariedades detrás de supuestos intentos de desestabilización por parte de la oposición. Nunca tienen la culpa de nada este tipo de personajes, llámense Ortega, Maduro, Correa, Kirchner, Morales o López. Todo lo malo que sucede en sus países es culpa de alguien más: mueren de hambre los venezolanos debido a la rapacidad e incapacidad de quienes los gobiernan, pero Maduro y sus secuaces no se cansan de pregonar que todo es culpa del Pentágono o de la oposición; pueden Morales y sus secuaces burlarse de la voluntad del pueblo, pero el descontento social subsiguiente son puras manipulaciones de la oposición. Pueden este tipo de gobiernos reprimir salvajemente a sus pueblos, violar los Derechos Humanos y garantías constitucionales y perseguir a la prensa independiente, que siempre, la bien aceitada maquinaria propagandística del Socialismo del Siglo XXI a nivel internacional, descalificará estas luchas legítimas de los pueblos como meros intentos golpistas. Como meras confabulaciones del neoliberalismo internacional o de la OEA, ONU, FMI o quien haga falta culpar.

Nadie medianamente ilustrado y libre de cegueras ideológicas puede conceder algún valor de verdad a tan cansonas denuncias por parte de este tipo de gobiernos; regímenes que detrás de la fachada de ideas progresistas, las reivindicaciones sociales o las denuncias contra el orden reinante esconden su verdadera inclinación totalitaria. Si fuera a usarse la lógica del radicalismo ideológico de izquierda para juzgar lo que hoy sucede en Chile, bien podría decirse que está siendo víctima de un bien orquestado plan con fines golpistas. Nadie medianamente conocedor de la forma en que operan estos regímenes puede negar que existe un doble rasero para medir el descontento popular ante los problemas que, de cuando en cuando, surgen en los países: cuando se trata de gobiernos moderados o de centro-derecha, el descontento popular siempre será legítimo, liberador y transformador; cuando se trata de gobiernos de izquierda, sobre todo los de tipo radical, el descontento popular siempre será ilegítimo, ilegal y con fines golpistas.