Jueves 14 DE Noviembre DE 2019
Opinión

FCN-Nación: del montaje a la cancelación

La desastrosa gestión del FCN-Nación toma sentido, cuando su llegada al gobierno es producto de un montaje; la consumación de varios episodios artificialmente construidos.

Fecha de publicación: 08-11-19
Por: Renzo Lautaro Rosal

El anuncio de la cancelación del FCN-Nación, por parte del Registro de Ciudadanos, indica algo más que el inicio de la desactivación legal de ese grupo. Es el castigo al engaño acumulado, por aparentar lo que nunca fue: un partido que como parte de sus responsabilidades, respeta en todo momento los preceptos de la Ley Electoral y de Partidos Políticos.

El llamado “partido oficial” hasta mediados de enero 2020, responde a una fórmula tradicional: dos grupos, en principio distintos, que comparten la misma intención de participar en la política partidaria. Cada grupo se organiza y decide conformar un partido. Al cabo de cierto tiempo, los dos grupos identifican que sus intereses son comunes. Uno agrupaba fieles de iglesias neopentecostales con cierta presencia en un municipio (Mixco) y el otro era un grupo de militares, coaligados en Avemilgua y protagonistas de episodios oscuros de la historia del país. Así se origina el artificio FCN-Nación.

Esas intenciones están lejos de los propósitos de un partido: expresar una propuesta, un programa; impulsar ciertos valores, plantear objetivos en función de colectividades, contar con organización a nivel territorial (trabajada por ellos, no importada desde las ex-PAC, o por medio de las congregaciones seudorreligiosas), promover formas transparentes de financiamiento electoral; se interesan en conseguir votos porque al alcanzar el poder tienen algo que hacer, y no solo ofrecer.
En el afán de aprovechar la coyuntura electoral de 2015, y el antivoto de la competencia (Torres y la UNE), conscientemente reciben diversos flujos de financiamiento privado que de la misma manera deciden no registrar. Quince millones de quetzales es la cifra identificada por el MP, aunque probablemente sea mayor; que se hicieron agua. De esa cuenta, la cancelación no es la única sanción; también corresponde la deducción de responsabilidades a sus dirigentes, comenzando por su secretario general (en ese momento), quien perderá el derecho de antejuicio en dos meses.

La cancelación de un partido, es la más fuerte de las sanciones que plantea la Ley Electoral y de Partidos Políticos; más aún cuando se trata de infringir la normativa en materia de financiamiento. Claro que esa ruta recién inicia; el proceso llevará un tiempo impredecible, más cuando la gestión del MP de ahora no es ni la sombra de la institución que en abril de 2018 solicitó se iniciara el proceso de cancelación. Tampoco la Fiscalía de Delitos Electorales tiene los arrestos de hace año y medio, que incluso ha dado lugar a la renuncia forzada de su responsable, Oscar Schaad.

La desastrosa gestión del FCN-Nación toma sentido, cuando su llegada al gobierno es producto de un montaje; la consumación de varios episodios artificialmente construidos. El financiamiento no registrado, fue el combustible que alimentó esa trama. Fue el adhesivo que pegó diversas piezas con objetivos precisos: tomar el poder para corromper instituciones, beneficiarse económicamente a más y mejor, y dejar al país en peores condiciones que las imperantes hace cuatro años. Gana, PP y FCN son los únicos que estuvieron en el gobierno y se les apagó la luz por los ilícitos cometidos.