Jueves 14 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Justicia transicional…

“Fusílenlo, después averiguamos”.

Fecha de publicación: 07-11-19
Por: Mario Mérida

La expresión llevada a la práctica repetidamente por Pancho Villa (Francisco Villa), líder de la revolución mexicana; “Fusílenlo, después averiguamos” corre paralela con la justicia transicional guatemalteca, que acusa, captura, apresa preventivamente, inicia la investigación y condena.

En la 1ra. etapa procesal el juez no aplica la sana crítica razonada, solamente accede a lo solicitado por el MP, con testimonios de terceros para que el juez dicte la prisión preventiva o provisional, para evitar que el procesado regrese a intimidar testigos o altere el lugar donde supuestamente ocurrieron los sucesos hace treinta años (30); lo cual no puede ocurrir porque generalmente el sindicado nunca estuvo en el lugar indicado.

El acusado estará preso mientras el MP adiestra a sus testigos(as), quienes contaban entre tres o cinco cinco años, cuando supuestamente sucedieron los hechos, pero asistidos por peritos forenses, historiadores y expertos de otros países, etcétera, lograrán que la historia local, deje de serlo para convertirse en testimonio de vida al que los jueces le darán valor probatorio y así, por arte de magia surge la prueba reina, con la cual el tribunal emite su fallo de culpabilidad contra el imputado, después haber permanecido cinco o nueve años en capilla ardiente.

Después del fallo, el juez(a) principal se pone de pie teatralmente y alza al cielo su puño izquierdo, para ser vitoreada por expresiones en sueco, suizo, francés, italiano e inglés, coreadas por nativos nacionales con un … ¡sí se pudo ¡Al día siguiente, la juez degustará un desayuno chapín con algunas extranjeras, para nuevas instrucciones!

Por cierto, por estas fechas (1997) exfuncionarios del Ministerio de Gobernación fuimos víctimas de la expresión villista. Un tribunal nos condenó a diez (10), años por el fallecimiento de un estudiante durante un enfrentamiento con la Policía.

Después de permanecer cien (100) días, se determinó nuestra inocencia por una sala de apelaciones. Al día siguiente abandonamos el antiguo 2do. cuerpo de la Policía Nacional de trágica e ingrata recordación, porque allí enviaban a los anticomunistas durante el periodo de gobierno del Soldado del Pueblo.

Quienes hemos sido víctimas de fallos arbitrarios, sabemos lo que significa la pérdida de la libertad y la impotencia de enfrentarse a quienes respaldados por la comunidad internacional o invocando la presión popular dictan sentencias para congraciarse con grupos foráneos.