Jueves 14 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Eje progresista latinoamericano

Fecha de publicación: 07-11-19

Recientemente, el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, cuya base política es el peronismo kirchnerista, viajó a México a proponer al presidente de este país, Andrés Manuel López Obrador, integrarse al denominado “Eje Progresista Latinoamericano”, que se planteó en el primer encuentro del Grupo de Puebla, que se llevó a cabo en Puebla, México, en julio de este año.

Participaron en dicha reunión líderes y exfuncionarios bolivarianos y socialistas, tales como el expresidente de Colombia, Ernesto Samper, el excanciller de Cristina Fernández de Kirchner (CFK), Jorge Taiana, y los excandidatos presidenciales Fernando Haddad (Brasil), Cuauhtémoc Cárdenas (México), Clara López Obregón (Colombia) y Marco Enríquez-Ominami (Chile), así como el actual candidato presidencial oficialista en Uruguay, Daniel Martínez.

Se han sumado al Grupo de Puebla el ex secretario general de la OEA y senador de Chile, José Miguel Insulza, así como los expresidentes Leonel Fernández (República Dominicana), Rafael Correa (Ecuador), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), José Luis Rodríguez Zapatero (España), Fernando Lugo (Paraguay), José Mujica (Uruguay) y Dilma Rousseff (Brasil).
Por supuesto, también se integrará al Grupo de Puebla la expresidenta de Argentina, CFK, actual vicepresidenta electa de Argentina, así como el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández.

El segundo encuentro del Grupo de Puebla tendrá lugar del 8 al 10 de este mes en Buenos Aires, Argentina, el cual será presidido por Alberto Fernández y el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera.

El progresismo latinoamericano se asocia al “Socialismo del Siglo XXI”, que es una suerte de socialismo revolucionario con vocación estatista y totalitaria, que se sustenta en cuatro ejes, el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y protagónica, así como las organizaciones de base.

Otros objetivos del progresismo latinoamericano son: (i) Contener el avance de la derecha conservadora; (ii) Desmantelar el denominado “neoliberalismo”, cuyo significado es más político e ideológico que económico, al que se le vincula con decisiones que ponen límites a la intervención estatal en la economía, a políticas de control del gasto público y a medidas tendentes a restringir los derechos laborales; (iii) Adversar las políticas económicas y financieras del Fondo Monetario Internacional (FMI); (iv) Contraponerse al Grupo de Lima, que propugna por el cese de la usurpación, un gobierno de transición y la celebración de elecciones libres en Venezuela; (v) Relevar a Luis Almagro como secretario general de la OEA, cuyo período de funciones vence en mayo del año entrante; y (vi) Oxigenar a la dictadura venezolana de Nicolás Maduro, que, por cierto, ha saludado con alivio y entusiasmo el surgimiento del Grupo de Puebla.

El gobierno de Argentina, a partir de la toma de posesión del binomio presidencial Fernández-Kirchner, el 10 de diciembre de 2019, podría retirarse del Grupo de Lima, que reconoce como gobernante interino de Venezuela al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó. Sin embargo, el Eje Progresista Latinoamericano podría perder a los gobiernos de Uruguay y Bolivia, debido a que los presidenciables oficialistas (socialistas) podrían ser vencidos en las elecciones por opositores políticos.