Viernes 22 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Baladronadas: efecto antipolítico

Ydígoras Fuentes y Giammattei un parangón

Fecha de publicación: 19-10-19
Por: Helmer Velásquez

Ciertamente, Alejandro Giammattei, no es reconocido en este país como estadista, se le refiere impulsivo, díscolo. Sin embargo, la ciudadanía no tenía conocimiento que su falta de control de impulsos fuese absoluta. Un verdadero trastorno. Así que, fue enorme la sorpresa, al conocer la forma de su acción de “solidaridad” con la oposición venezolana.

Una verdadera baladronada rocambolesca. Propia del Súper Agente 86. No de un Presidente electo. El hecho político buscado, ni siquiera ha generado discusión social. No impactó. Tampoco se ha puesto en cuestión su libertad de expresar afinidades ideológicas. Lo que ha movido opinión es lo histriónico del acto. Ridículo para muchos, impertinente para una mayoría y el convencimiento de que no es capaz de distinguir el papel del político, del de un gamberro de la camorra.

La baladronada, trajo el recuerdo del bochorno –referido como historia inmediata en el bachillerato– de la frustrada incursión a Belice que vía Benque Viejo pretendió el tragicómico presidente Miguel Ydígoras Fuentes a finales de los cincuenta, personaje cuya gestión y final son conocidos.

El problema es que el daño causado por sus desmanes, los hemos pagado, varias generaciones. No pretendemos con esto, pronosticar el fracaso de la administración Giammattei. No. Es un llamado a la cordura. Es hora de la seriedad, la reflexión.

Ya no es director del Sistema Penitenciario. El acelerón que produce la victoria, el frenesí viajero, los arrebatos, y prestar oídos a malos consejeros, debe detenerse. Esperamos –aunque algunos lo duden– que pueda obtener serenidad y abandonar la política histriónica, de su antecesor. Muy malo, por cierto. La ciudadanía, tiene la leve perspectiva de que la diplomacia de canasto llegó a su fin.

Quizá por eso mismo, ha sido tan desagradable el bochorno al que se expuso Giammattei; y encendió las alarmas sobre la calidad de Canciller que trae. Corresponsable del zipizape.

Así que con las disculpas al pueblo venezolano. Esperamos que Alejandro Giammattei siente cabeza y utilice canales adecuados para expresar –con diplomacia digna– sus odios y rencores ideológicos, transformados, obviamente, en posturas, políticas debidamente argumentadas. Como debe de ser.

La sola consigna, el alarido desgañitado, no contribuye a la democracia real de América Latina. No debe olvidar el electo, los discursos de Simón Bolívar.

Ni que fue en Caracas, en donde el Canciller de la Dignidad, Guillermo Toriello Garrido, defendió con argumentos históricos: dignidad, soberanía y honor del pueblo de Guatemala. Dejando sentado, nuestro derecho inalienable por adoptar el régimen político que la ciudadanía había decidido.

Es un llamado a la cordura. Es hora de la seriedad, la reflexión. Ya no es director del Sistema Penitenciario. El acelerón que produce la victoria, el frenesí viajero, los arrebatos, y prestar oídos a malos consejeros, debe detenerse.