Martes 12 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Comisión Hichos

Asesor: su eminencia Giordano.

Fecha de publicación: 12-10-19
Por: Helmer velásquez

 

La entelequia surge de la estupefacción y náuseas que causó el cinismo de la gavilla parlamentaria; que utilizando dineros de nuestros impuestos, pretendieron dedicarse a tiempo entero a “investigar” la actuación de la CICIG. Reescribirán la historia pregonaron, tarea difícil, cuando se es analfabeta. Si sumamos la labor parlamentaria de los tribunos historiadores, no se encuentra: ni una sola iniciativa de ley importante, mucho menos histórica. Eso sí, no falta un solo mes en el cobro de sus emolumentos. Son predilectos de Morales. Se entienden. Tienen el mismo nivel político. El más brillante de los comisionados, hizo esfuerzos por privatizar el IGSS. Fue separado de su partido. Sin embargo, lo que más grima genera, es el insulto a nuestra inteligencia. La auto adulación les hizo suponer que creemos su patraña. Una cosa es anomia y otra idiotez colectiva. Este pueblo está atrapado en la primera categoría.

El oportunismo es tal, que expusieron las aflicciones familiares, surgidas –consecuencia– de acciones fuera de la ley de algún pariente, al ojo público; hay quienes son parte del juego y asistieron de buena gana, verbigracia las Taxisqueñas nacionalizadas. Mofa al margen. El único fin del lamentable escenario es: satisfacer intereses abyectos. Niegan toda posibilidad a la justicia y democracia. Representan a la delincuencia impune. Únicos, que desde galería aplaudieron, a la gavilla congresal. Un congreso. En palabras de Vargas Llosa –eP 6.10.19– dedicado exclusivamente a impedir que funcionaran las instituciones, a defender la corrupción y a sus líderes deshonestos…un circo grotesco de forajidos y semianalfabetos, con algunas pocas (pero, eso sí, muy respetables) excepciones. Tranquilos, se refiere al Congreso del Perú. Sin embargo, al leer aquello, cuesta no remontarse a la novena, en donde comisionados y esquiroles, han dedicado nuestros recursos a denostar CICIG, Jordán Rodas y cercenar libertad de organización social, atropellando a las ONG. El Constitucional hizo su papel. Corresponderá a bancadas ajenas a aquellas trazas, contener la hecatombe que al cierre de la octava legislatura, pretende imponer la gavilla oscura.

El nombre de la columna: no es más que una alegoría sardónica, dedicada a las aventuras de un viejo guardia de hacienda, raso conductor de panel blanca, quien por inconfesables méritos, y retorcidos senderos, llegó a legislador, rústico y de pocas luces. Pero legislador. Nuestro personaje recientemente, sentó cátedra de derecho penal. Luego de fuerte debate con la judicatura, implantó novedosas tesis para comprender la evasión como atenuante, el cambio de delito como derecho humano y la redención del delincuente, sin más artes que estar en casa. Bien portado.