Martes 15 DE Octubre DE 2019
Opinión

Desarrollo rural a través del cooperativismo, un nuevo enfoque

El movimiento cooperativo en Guatemala es un sector muy importante que genera el diez por ciento de la producción nacional.

Fecha de publicación: 10-10-19
Por: Juan José Micheo Fuentes

 

Las condiciones de vida del campo en la región centroamericana son precarias; en el caso de Guatemala aún más, nuestro sector agrícola absorbe la mitad de la fuerza laboral y contribuye al once por ciento al producto interno bruto (PIB). Según estudios del total de población de 15 millones de personas el 70 por ciento es pobre y el 15 por ciento vive en condiciones de pobreza extrema. En los municipios alejados de centros urbanos que abarcan la mitad del territorio nacional, ocho de cada diez personas son pobres.

Con semejantes cifras, cualquier gobierno responsable debiera atender esa problemática, pero no haciendo más de lo mismo, porque las políticas practicadas hasta la fecha han sido infructuosas, erróneas e insuficientes. Las políticas rurales han consistido en conceder parcelas, entrega de fertilizantes y herramientas de labranza a los campesinos siendo su impacto muy limitado y poco sostenible en el tiempo. Un modelo que ha rendido muy buenos resultados en otros países (Israel, Taiwán y europeos) es la organización asociativa y cooperativa en el sector agropecuario, entidades con capacidad administrativa y técnica que con una inyección de capital inicial (reembolsable) incorporan a los campesinos proveyendo asesoría agronómica, seguros agrícolas, capacitación moderna en agricultura, encadenamientos con la industria, sistemas de riego y nuevos canales de comercialización que eviten el paso por los intermediarios y apertura a mercados internacionales.

El movimiento cooperativo en Guatemala es un sector muy importante que genera el diez por ciento de la producción nacional; según cifras oficiales cuenta con un millón 400 mil miembros, de los cuales medio millón son mujeres, que han hecho propia la misión de esfuerzo propio y ayuda mutua. Otra muestra de la relevancia del gremio es la Asociación de Cooperativas Federadas de Ahorro y Préstamo (Micoope) que moviliza activos financieros que la sitúan como el sexto banco del sistema nacional. La utilización de estos esquemas asociativos facilitaría que pequeños productores puedan integrarse a cadenas productivas que vendan alimentos y materias primas al mercado local y de exportación.

El progreso rural demanda esquemas innovadores que impulsen el desarrollo del sector agropecuario a través de grupos asociativos, que se enlacen con industrias, que agreguen valor para apoyar la economía rural.

Cambios institucionales como los anteriormente expuestos generarían efectos multiplicadores ampliando el mercado interno y las exportaciones, lo cual abatiría la exclusión, migraciones masivas, daría empleo y reduciría la conflictividad social que hoy existe en el campo producto de la pasividad, desinterés y falta de visión de los gobiernos de turno desde hace décadas.