Martes 15 DE Octubre DE 2019
Opinión

Homo economicus

¿Fomentan las universidades una cultura de paz?

Fecha de publicación: 09-10-19
Por: Anabella Giracca

 

Ante un mundo globalizado que plantea nuevos retos día a día, existen dudas prácticas que tienen que ver con la imposición de criterios comerciales en la vida universitaria. Dudas éticas sobre algunas instituciones mercantilizadas que no garantizan la igualdad de oportunidades. Dudas filosóficas y antropológicas: la educación para el mercado puede desembocar en un individualismo despiadado basado, a secas, en el cálculo de las ventajas personales. En particular si se sustenta en una antropología que reduce y simplifica la visión compleja e integral del ser humano: la del “homo economicus”.

Ante países resquebrajados, se hace necesario restablecer la importancia de las humanidades, hoy seriamente amenazadas. Y hay universidades que intencionalmente las ahogan. Vale preguntarse ¿qué tipo de profesionales “exitosos” se están formando en sociedades fracasadas?

Desde que aparece el término “humanista” en el Renacimiento, está vinculado a la pedagogía. Implicaba el ideal de ser humano completo. ¿Educamos seres humanos completos? Otra pregunta urgente para resolver en estos nublados tiempos que acontecen.

El humanismo es un concepto amplio, tanto como la humanidad misma. Abarca una gran gama de posturas éticas que destacan la dignidad y la racionalidad humana, así como el compromiso colectivo cuando la preocupación se extiende a lo social y desemboca en la vida misma. La palabra precisa su sentido cuando se contrasta con autoritarismo, así como con la ciencia cuando esta pierde de vista al ser humano.

Hoy, el humanismo tiende a apoyar firmemente los derechos humanos, incluidos los derechos a la diferencia, la igualdad de género, la paridad, la justicia social, la separación de Iglesia y Estado, la democracia, la nueva relación con la naturaleza y la interculturalidad. Todo ello nos vincula estrechamente a una concepción formativa en valores de la educación. Asimismo, es la base del pensamiento crítico capaz de combatir la inmediatez.

Aplicado a nuestras universidades, el humanismo está destinado a restaurar las disciplinas que ayuden a un mejor conocimiento y comprensión de nuestras realidades y todos los saberes dignos para la formación de un profesional social frente al dogmatismo cerrado de la universidad para el mercado. O el de una universidad comprendida únicamente desde la perspectiva científica y tecnológica, que finalmente solo conduce al mercado.

Sin humanidades no hay humanismo, y difícilmente podremos construir una cultura de paz que es hoy una responsabilidad ética de la educación, de los profesionales y de nuestra historia. ¿Estamos educando para una cultura de paz? El reto: ser capaces de repensar el pensamiento con el que hoy pensamos.