Martes 15 DE Octubre DE 2019
Opinión

Hasta permiten que comamos huevo shuco

No hay voluntad política en los gobiernos de combatir el contrabando y narcotráfico.

Fecha de publicación: 09-10-19
Por: Gonzalo Asturias Montenegro

 

Efectivamente, productores mexicanos han estado metiendo el huevo de desecho, pasado y hasta shuco, como se dice en buen chapín, sin que las autoridades hagan nada, por detener ese contrabando que perjudica al fisco y a la salud del guatemalteco. Pero vamos despacio. Empecemos por el comienzo. Guatemala ha carecido de gobiernos con voluntad política para combatir el contrabando y el narcotráfico, quizá porque los funcionarios y empleados públicos han sido socios de esas actividades ilícitas, porque no hay otra explicación plausible. Empecemos por el contrabando, para luego hablar del narcotráfico.

Desde el puente Rodolfo Robles sobre el Río Suchiate, en el cruce de la frontera de Tecún Umán a Ciudad Hidalgo, México, tú puedes observar las balsas que llevan mercadería de un lado al otro, en lo que es un negocio ilícito pero muy floreciente, que se hace a la vista de todos, incluyendo de la Policía, del Ejército (encargado de velar las fronteras) y de la SAT. ¡Nadie hace nada! ¡La autoridad lo protege! ¡Seguramente son socios!

En la época seca, aprovechando que baja el caudal y la fuerza del agua, con maquinaria pesada se hacen muelles de tierra y piedra para facilitar y hacer más expedito el trasiego.

Todos los gobiernos se quejan de que no tienen suficientes fondos en las arcas nacionales, pero no hacen nada para detener esa evasión fiscal del contrabando que se calcula que es superior a los 17 mil millones de quetzales anuales, que es un monto suficiente para poner a flote las maltrechas finanzas públicas.

Este año, cerca del 25 por ciento del maíz que se consume en Guatemala ha venido de contrabando de Mexico (largas filas de camiones con maíz han estado pasando por la frontera formal de Nuevo Orizaba/Ingenieros, sin que las autoridades mexicanas o guatemaltecas lo detengan); se considera que el 20 por ciento del pollo que se consume en Guatemala viene también de contrabando de México, y, en menor escala, de Belice, El Salvador y Honduras; y que, en cuanto a los huevos, los de México, que vienen sin pasar por las fronteras establecidas, se venden a mitad de precio porque allá son considerados de desecho por haber sido retirados de los anaqueles tras no haberse vendido en un mes. ¡Nos venden más barato el huevo posiblemente pasado! Total, por falta de honradez de las autoridades, en Guatemala comemos huevo mexicano de desecho. Y… ¿quién vela por la salud del guatemalteco? ¡Nadie! ¡Menos mal que ya la Tropa Loca va de salida!

El contrabando ha puesto en aprietos a los productores de maíz de Guatemala; ha hecho quebrar a varias granjas avícolas; en tanto que la cada vez más importante Cámara Guatemalteca de Alimentos y Bebidas (CGAB) ha externado el daño económico a su actividad, realizada por alimentos y bebidas que entran sin pagar impuestos y sin registros sanitarios.

Esta Cámara ha cobrado importancia creciente porque representa el primer lugar de las actividades industriales del país, genera 110 mil empleos y sus exportaciones suman 1.6 mil millones de dólares anuales, pues producen igual para el mercado nacional como para el del exterior.

En el pasado, cuando los combustibles tenían menor precio en México que en Guatemala, ingresaban al país cientos de miles de galones de gasolina y diesel, que hicieron quebrar a algunas gasolineras fronterizas.

El contrabando de cigarrillos de Belice hizo quebrar a una empresa nacional que los fabricaba.

Claro el contrabando es en las dos vías. De Guatemala a México, entre otros productos, pasan café, ganado y todas las legumbres y hortalizas que se se consumen en una gran parte de Chiapas, que es un Estado muy grande.

Ahora que la economía del mundo y la guatemalteca se desaceleran, pudiendo llegar a una recesión, y que el monto de venta de las exportaciones del país ha ido a la baja, y que el fisco guatemalteco se ve afectado por ello, es importante fortalecer el aparato productivo del país, uno de cuyos pilares lo constituye el detener el contrabando, lo cual redundaría en grandes beneficios fiscales, además de incrementar la demanda de puestos de trabajo con prestaciones, IGSS e Irtra.

Volviendo al comienzo, ¿por qué seguir permitiendo el trasiego de balsas por el Suchiate? ¿No es acaso fácil detener, al menos lo que está visible? ¿Será muy difícil investigar y capturar a todos esos capos del contrabando, para no ir solo a las ramas sino también al tronco?

En cuanto al narcotráfico, de verdad que alarman las declaraciones que el Ministro de la Defensa dio la semana pasada en el Congreso de la República confirmando que Guatemala está empezando a producir y procesar coca. Guatemala ya cultiva y vende a los carteles de la droga mexicanos la amapola, pero ahora empezamos a serlo también de coca y cocaína.

elPeriódico ha publicado varias veces, con pelos y señales, los grupos del narcotráfico que han apoyado a las campañas electorales ganadoras, en espera del favor de los Presidentes. Hoy el Mandatario hondureño está en aprietos porque sucumbió al encanto del dinero fácil, pero emponzoñado, del narcotráfico. ¡La narcocorrupción está matando la moral guatemalteca!

Pero no solo es el Organismo Ejecutivo el permeado por el narcotráfico sino también el Congreso y el Organismo Judicial. La semana pasada se publicó el caso de cómo un juez en Puerto Barrios favorece a los acusados de narcotráfico.

Concluyo diciendo que ahora ya no solo tendremos el problema del tránsito de droga, débilmente combatido, sino de la producción de coca y cocaína, que se une al cultivo de la Amapola, sobre todo, en el departamento de San Marcos, en donde no hay producto alternativo que sea más rentable que el de ese cultivo ilícito. ¿Quién podrá defendernos? ¿La Tropa Loca?

gasturiasm@gmail.com