Domingo 5 DE Abril DE 2020
Opinión

Guatemala tras la “independencia” de 1821

Un consenso entre liberales, conservadores y el estamento militar campesino de Carrera, firmaron la creación de la soberana República de Guatemala en marzo de 1847.

Fecha de publicación: 20-09-19
Por: Fernando González Davison

 

Tras la conquista y colonización hispana surgieron Nueva España y la Capitanía General de Guatemala. En 1821 ambas colonias se independizaron en julio y septiembre de España bajo el conservador Plan de Iguala, renuentes a aceptar una España liberal; y de inmediato se unieron en enero de 1822 para formar el imperio mexicano que colapsó en 1823. Centroamérica quedó inmersa en sus propias contradicciones regionales y locales. Para intentar superarlas, los criollos de alcurnia y sus profesionales crearon una república federal en 1823 y se dieron una Constitución federal. Los conflictos entre ellos culminaron en la victoria bélica de las provincias “liberales” a la cabeza de Francisco Morazán en 1828. Él expulsó a cien familias de la elite centroamericana y se quedó con muchos de sus bienes, en especial de las familias Pavón y Aycinena, cabezas de esa élite venida a menos. Diez años después, en enero de 1839, los mismos vencedores disolvieron la federación. Al mes siguiente Rafael Carrera y sus guerrilleros tomaron la capital mientras surgían los pequeños estados centroamericanos dirigidos por otros caudillos rurales. Rafael Carrera y el caudillo hondureño Francisco Ferrara cerraron filas y ocuparon El Salvador al sacar ambos a Francisco Morazán de ese territorio y dieron paso a un periodo de cierta estabilidad, temerosos de la ocupación inglesa en sus costas. Tras una gran depresión tropical que anegó Guatemala entre 1846, para recuperarse y ante la realidad del fraccionamiento del Istmo, tras un consenso entre liberales, conservadores y el estamento militar campesino de Carrera, firmaron la creación de la soberana República de Guatemala en marzo de 1847, su independencia como tal. Al año siguiente él entregó el poder al partido liberal ganador, y se fue al sur de México. Pero volvió ante el caos que se dio en Guatemala entre liberales y conservadores, los primeros unidos a Honduras y El Salvador, con la mira de cercenar territorio a Guatemala. Carrera, con el apoyo de los quichés y mames y un grupo conservador, tomó el poder de nuevo. Y venció en La Arada a Honduras y El Salvador.

Estando a punto de unificar el Istmo bajo su mando llegaron los filibusteros en 1865. En esos años era obvia la rivalidad entre el Imperio Británico y los EE. UU. porque era factible construir un canal interoceánico en Centroamérica, en especial en Nicaragua. Los estados latinoamericanos y de Centroamérica no tenían ninguna posibilidad de defenderse con éxito ante las metrópolis sin estar aliados de una de ellas. La mejor defensa que tuvo el Istmo fue la rivalidad anglo-estadounidense, pues evitó que entre 1850-1860, una u otra ocupara todo su espacio. EE. UU. tomó posesión de la mitad del territorio mexicano en 1848. Luego ocupó Nicaragua en 1857 con William Walker y sus filibusteros, con vistas a ocupar el resto del Istmo para crear un Estado más de la unión americana, favorable a la causa sureña. Sin embargo, fueron expulsados por las tropas de Costa Rica y Guatemala con la ayuda militar británica, clave de su éxito, obtenido por el coronel Víctor Zavala, ascendido a mariscal. Luego, Londres cobró la factura y presionó a Guatemala para que le cediera Belice en 1859 pues, de no hacerlo, no le daría asistencia militar a Guatemala para defenderse otra vez de William Walker que estaban por invadir Centroamérica. Vino y fue fusilado por los británicos en Honduras. Más adelante, con el apoyo estadounidense y de Benito Juárez, el espacio centroamericano quedó bajo la batuta de Washington desde 1871, cuando secundó la “revolución cafetera” del insurgente Justo Rufino Barrios. El régimen forjó una dictadura “progresista”, abierta a la inversión estadounidense –el dólar en una mano y la Biblia en la otra– y amplió la producción del café vía la expropiación de tierras de la Iglesia y de los mayas, que habían sido protegidos por Carrera. Se recreó la nueva oligarquía con un ejército de ocupación. Al caer los precios de café en 1898, muchas de sus fincas de café pasaron a empresas alemanas. Mynor Keith se hizo de gran parte de las costas para producir banano. Intereses germanos, estadounidenses y la élite local formarían el triángulo del poder.