Domingo 5 DE Abril DE 2020
Opinión

Algunas citas para convivir con el pesar

Que la muerte suceda, no debe de empañar la alegría de vivir.

Fecha de publicación: 20-09-19
Por: Joaquín Barnoya Pérez

 

La muerte de un ser querido (todo ser es querido) nos obliga, a los que nos quedamos en “este valle de lágrimas”, a reflexionar sobre lo que nos queda y nos quedará, tanto de la vida, como de la muerte. En mi caso, es imposible reflexionar sin citar a otros que han dejado escrito hasta el último suspiro. En especial, Fernando Savater es quien más me ha proporcionado “consuelo” en momentos como este, donde “Las Preguntas de la Vida” (título de una de sus obras) ponen en evidencia que muy pocas cosas tenemos claras. Fue en Argentina, en el Ateneo para ser más exacto, donde me topé por primera vez con uno de sus libros. Desde entonces los guardo como textos de referencia para buscar citas que ayuden a reflexionar. Según Savater, “los pesares son aquello que en la vida sucede y la alegría aquello que la vida es, el hecho de vivir”. Que la muerte suceda, no debe de empañar la alegría de vivir. Pero nos cuesta tanto aceptarla, independiente de cómo venga, de a “romplón” o a “cuentagotas”. Y para consuelo nos recuerda Don Fernando que primero llegamos a creer que la muerte lleva a la vida que aceptar que la vida desemboca en la muerte. Quizás solo el tiempo nos ayude a aceptar la segunda sin renunciar, del todo, a la primera.

Sin embargo, fue la muerte de mi madre la que puso en evidencia lo único que he tenido asegurado desde que nací, mi muerte. Ya lo dijo mi tata en su poemario “Siempre Vivas a la Muerte”,

el problema está en nacer;

el que nace está fregado,

no queda otra alternativa

vivir y luego morir.

Da consuelo Epicuro en su carta a Meneceo cuando nos recuerda que, con respecto a la muerte, “no significa nada para nosotros, porque mientras vivimos no existe, y cuando está presente nosotros no existimos”. La cita tiene aún más valor si nos enfocamos en el plural, nosotros. Por que como bien dice Camus, “El destino no está en el hombre, sino alrededor del hombre”.

Pero en estos momentos el pesar es por la muerte ajena (mientras espero la mía), por el amor al individuo que se fue. Acá también, consuela Savater cuando escribe “la muerte individual resulta un incidente superable por la eternidad colectiva”. Si bien decía Schopenhauer que “la muerte es un sueño en el que la individualidad se olvida”, puedo decir con certeza que mamá vivió ese sueño pues vivió para la colectividad (esa donde esta ahora su eternidad).

A esa colectividad que demostró de una u otra manera su solidaridad y cariño hacia mi madre y familia, les repito las palabras de Goethe, “saberse amado, da más fuerza que saberse fuerte”. Gracias. Y ahora que ya descansa, se hacen presentes los versos del Chilam Balam

Todo día, todo viento,

Camina y pasa también.

También toda sangre llega

al lugar de su quietud.

*Espacio cedido por Álvaro Castellanos Howell.