Martes 15 DE Octubre DE 2019
Opinión

Sin desarrollo no hay soberanía

El desarrollo no es solo crecimiento. Por desgracia, en el pasado reciente se nos ha olvidado que el puro crecimiento, económico o demográfico, no es un verdadero desarrollo y que sin el desarrollo integral no puede un Estado ser soberano realmente.

Fecha de publicación: 14-09-19
Por: Roberto Blum

 

Septiembre se considera “el mes de la Patria” en el extenso territorio (2.4 millones de kms2) que va desde la frontera norte de México hasta la frontera con Panamá. Son seis Estados – México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica – formalmente “soberanos”, que ejercen autoridad sobre una población que ya suma los 175 millones de habitantes, con ingresos que van de los US$2 mil 28 promedio anuales en Nicaragua, a los US$12 mil de los costarricenses. En el triángulo formado por Guatemala, El Salvador y Honduras, sus poblaciones siguen viviendo en la pobreza y amenazadas permanentemente por la violencia social. México, tiene un ingreso promedio por habitante de unos US$10 mil. En realidad, se trata de tres países muy diferentes. El “Norte o la Nueva Texas”, con un ingreso per cápita de unos US$20 mil anuales está muy lejos del “México centroamericano”, que se distingue en muy poco de los países del “triángulo” aludido. En el centro geográfico está la macrocefálica área conurbada de la capital mexicana, con sus más de 22 millones de ciudadanos.

Estas seis “Patrias”, que se independizaron de la monarquía española en septiembre de 1821, han tenido una dolorosa experiencia en sus casi dos siglos de “independencia”. De hecho, se estima que la población hispana que vive en Estados Unidos de Norteamérica es de unos 55 millones, la mayoría resultado en gran parte de las migraciones de los compatriotas que huyen de las condiciones de vida y muerte en estos seis Estados “soberanos”, que han crecido durante casi dos siglos económica y demográficamente, en medio de constantes crisis, guerras civiles, rebeliones y luchas facciosas, pero sin alcanzar el desarrollo integral. Más de 3 millones de guatemaltecos, uno y medio de salvadoreños, otro de hondureños y 40 de mexicanos y sus descendientes, que allá prosperan, son la prueba viviente de Estados que no han logrado el desarrollo, ni en consecuencia son “soberanos”.

La llegada en 2017 al poder en Estados Unidos de un presidente y una administración pública con una clara ideología antiinmigrante, nativista y racista ha puesto en evidencia la incapacidad de los gobiernos de tres de estos Estados para resistir las presiones y la imposición de medidas que de ninguna manera promueven los intereses nacionales de México y los países del llamado “triángulo centroamericano”. México se ha sometido al interés del gobierno de Trump y ha echado por la borda la tradicional política de asilo y refugio, así como la generosa recepción hacia migrantes y refugiados que requieren asentarse allí o bien transitar por su territorio. Guatemala y Honduras han firmado recientemente con Estados Unidos acuerdos de “terceros países seguros”, que de ninguna manera los benefician. ¿Dónde queda entonces la soberanía nacional?

Así pues, sin instituciones fuertes, sostenidas en la ley y la justicia, y apoyadas por ciudadanos conscientes de sus derechos y obligaciones, bien educados y saludables, que reconocen las ventajas que esas instituciones proveen, y dispuestos a defenderlas y pagar lo necesario por ellas, no se puede hablar de soberanía. Es decir: sin Estados que representan a sociedades justas y desarrolladas, la soberanía estatal no es más que una fantasía. Sin desarrollo, la soberanía no es más que un mito y un cuento para engañar a ingenuos.