Martes 15 DE Octubre DE 2019
Opinión

La sigilosa reforma neoliberal de la Usac

Fecha de publicación: 14-09-19
Por: Jorge Mario Rodríguez

Uno de los rasgos más relevantes de la universidad moderna es su papel fundamental en la construcción de las sociedades que las albergan. Por esta razón, la privatización de la Usac —proceso que no precisa de cambios legales— constituye un problema al que no se le puede dar la espalda sin comprometer el futuro del país. Esta privatización se inscribe dentro de la distorsión neoliberal de la universidad pública, fenómeno relacionado con el declive de las condiciones de vida de las sociedades actuales.

Para comprender este proceso, debe entenderse que el pensamiento neoliberal va más allá de un conjunto de corrientes articuladas por cierto parecido de familia. En este sentido, Christian Laval y Pierre Dardot argumentan que la ideología neoliberal es una “razón-mundo” que impone “la lógica del capital a todas las relaciones sociales, hasta hacer de ella la forma misma de nuestras vidas”. Esta (sin)razón promueve, en el mundo universitario, una colección de discursos basados en los mantras de la innovación, la calidad educativa, el emprendedurismo, y otros vocablos mágicos que, sujetando el conocimiento a objetivos mercantiles, ignoran los problemas sociales de fondo.

Estos procesos socavan la autonomía universitaria, la cual no es reclamo vacío sino demanda que se ha acuñado históricamente. Esta responde a la misma naturaleza de la universidad como institución dedicada al conocimiento. Sin libertad académica, por ejemplo, no se puede buscar el conocimiento. Aspirar a la verdad, tarea complicada, supone la libertad del espíritu y la inteligencia que no suelen comprender los fanáticos del mercado.

Uno de los rasgos característicos de la reforma neoliberal de la universidad es que esta se despliega de manera silenciosa en el ámbito administrativo. No precisa de grandes declaraciones, sino solo de medidas tecnocráticas dedicadas a promover el supuesto mejoramiento de la calidad educativa. Estas medidas asumen la planificación y la evaluación en términos de una ideología métrica que sirve de base a una dinámica competitiva basada en rankings que, como lo hace ver el sociólogo alemán Steffen Mau, convierten diferencias en desigualdades. Se olvida que, como institución ligada a sociedades particulares, dichos rankings son engañosos. Sin negar metas comunes, la Usac responde a desafíos diferentes que Harvard, y estos difieren de los que enfrentan las universidades africanas.

Estos procesos sigilosos distorsionan la dinámica universitaria y la someten a la lógica empresarial. Y han sido denunciados en tantos lugares que ya no pueden negarse. A nivel global, la ideología de la austeridad suele colonizar las instituciones públicas de enseñanza superior, siempre que no se afecte el atractivo mercantil. Se invierte en embellecer los campus, mientras docentes y trabajadores, sin puestos fijos, se someten a la tiranía de la precariedad.

La comunidad sancarlista no debe perder de vista estos procesos sigilosos de distorsión de los ideales universitarios. Por esta razón, estudiantes, trabajadores y docentes deben oponerse a los esfuerzos discretos de control y cambio de la actual administración universitaria. Estos deben justificarse con las argumentaciones requeridas.

Es hora que la sociedad guatemalteca comprenda que se enfrentan situaciones que se agravan con rapidez. Para enfrentar estos desafíos —piénsese tan solo en el cambio climático y sus múltiples repercusiones— es necesario que la sociedad reflexione sobre los caminos a seguir como colectividad que comparte la responsabilidad por un mejor futuro.