Miércoles 18 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Estado de sitio para sitios sin Estado

La matanza ocurrida en El Estor no es un hecho aislado.

Fecha de publicación: 11-09-19
Por: Manfredo Marroquín

 

Históricamente la presencia del Estado guatemalteco ante sus ciudadanos ha tenido un sobrepeso en la esfera represiva y de control que vuelve a retomar cada vez que en los amplios territorios donde está ausente de su misión constitucional de llevar bienestar social y humano, se dan estallidos e incidentes que retan su escasa autoridad.

Ante el execrable crimen ocurrido en El Estor donde fueron ejecutados tres miembros del Ejército y resultaron heridos igual número de comunitarios, la respuesta del gobierno es la misma receta fallida de décadas: decretar un Estado de Sitio que limita las garantías constitucionales de los habitantes de la zona que en este caso abarca injustificadamente 22 municipios, mientras las autoridades no se comprometen a obtener ningún resultado cuantificable de su intervención.

Desalentador es ver como ni en el gobierno ni en el Congreso, haya una iniciativa para que la intervención del Estado no se limite a desplegar policías y militares por un corto periodo, cuando de todos es sabido que la alta y masiva conflictividad que allí sucede se debe a la ausencia casi total del Estado y del mercado, dejando la mayoría de esos territorios a merced de grupos criminales que trafican toda clase de mercancías y que someten a sus pobladores a sus reglas.

La actitud del gobierno sigue siendo como la de un padre ausente y abusador que solo hace presencia para rprender, castigar y golpear, conducta que asume cuando normalmente este bajo estado de ebriedad En el caso de nuestros gobiernos borrachos de poder y de indiferencia frente a los problemas que aquejan a la mayoría de la población.

El único ente realmente indispensable en la zona para efectos de esclarecer lo sucedido e identificar a los responsables es el Ministerio Público. La participación del gobierno debería ser con equipos técnicos que tracen planes en educación, salud, infraestructura, turismo, inversión agrícola y en otras áreas con potencial de atracción de inversión privada y mayor generación de empleo.

Limitarse a la misma falsa solución solo agrava la conflictividad en el lugar y confirma que no hay Estado para revertir la situación que afecta la vida de la mayoría de lugareños. Pasó exactamente lo mismo con la intervención del gobierno ante la emergencia causada por la erupción del volcán de Fuego, donde se repitió el mismo patrón fallido de intervención, que dejó más daños y traumas entre los damnificados, que beneficios.

Si no tenemos un gobierno con la mínima capacidad de afrontar las crisis de maneras más eficaces, al menos tenemos como sociedad la obligación de demandar rendición de cuentas y evitar abusos de poder que es para lo que suelen utilizar las autoridades los estados de excepción como lo hemos constatado en casos recientes.

La matanza ocurrida en El Estor no es un hecho aislado, en la zona ocurren muchos crímenes que quedan en la impunidad y que jamás han llamado la atención del gobierno. Por eso resulta realmente sospechoso que hayan sido las mismas autoridades las que levantaran las primeras hipótesis adelantando que los militares fueron asesinados con sus mismas armas, situación que ya se descartó. Todos sabemos que el crimen organizado tiene control de amplias zonas del territorio nacional y eso no es un dato casual. Ese control ha sido una concesión de los distintos gobiernos de turno, mismos que deberían ser los primeros sospechosos de una investigación seria e independiente para determinar responsabilidades de que sigan ocurriendo hechos como el acaecido en El Estor.