Miércoles 18 DE Septiembre DE 2019
Opinión

De nuevo los fantasmas mentales

“Bien miradas las cosas, es un error decir que el individuo aislado piensa. Habría que decir más bien que participa en el pensamiento de otros hombres que han pensado antes que él”. Karl Mannheim, Ideología y Utopía.

Fecha de publicación: 11-09-19
Por: Edgar Balsells

 

Me pregunto si no habría que declarar situaciones de emergencia a raíz de reportes y noticias como los de la nota de prensa de Rosa María Bolaños de Prensa Libre del lunes, titulada El 2019 ha sido el año más seco. Se revela en la misma que la sequía del presente ha sido la peor en 20 años, y que ello ha generado impactos sociales e incluso económicos, siendo uno de ellos el alza de precios en la generación eléctrica. La situación es tal que tan solo hemos llegado a generar energía eléctrica con el 56.5 por ciento de recursos renovables, cuando en los propios Objetivos del Desarrollo Sostenible se tiene previsto al año 2032 la autonomía casi total en términos de un manejo inteligente de recursos renovables con energía eléctrica.

Otro reportaje interesante en el mismo diario, y el mismo día, es el de Ana Lucía Ola, que lleva el encabezado: Mujeres guatemaltecas crecieron un centímetro en medio siglo, mostrando así que la baja estatura representa una acumulación de indicadores sociales que reflejan la ocurrencia de una grave crisis social.

Se cita estudios como el del experto Jef Leroy, del Policy Research Institute, que compara este fenómeno con una alarma de incendio a la cual es forzoso atender como una emergencia, pero los esfuerzos no deben enfocarse en la alarma, sino en el fuego, en el origen.

Se habla así del ambiente, del combate a la desnutrición y malnutrición, de los servicios de salud, del apoyo urgente colectivo en las edades tempranas, en la niñez, de los procesos escolares, y por consiguiente en la necesidad de ver las cosas en su conjunto y no de una manera aislada.

Noticias como las anteriores se leen, pasan en general desapercibidas y también se oye una letanía de excusas por parte de los funcionarios públicos y los ideólogos del por qué ha sido tan difícil mejorar estos indicadores que en otros países de América Latina como Bolivia o Ecuador han observado avances notables.

Lo que sí no brilla por su ausencia es el rumor propagado y las declaraciones de influyentes que se enmarcan dentro de altas dosis de posverdad, que no es más que el sesgo ideológico para explicar causas de una manera interesada, como parte de lo que hoy acontece en Izabal, El Estor y alrededores de la aldea Semuy II, en donde pareciera que la raíz de los males es la presencia de guerrilleros que pretenden instaurar de nuevo la teoría del foco y propagar ideas exóticas con la ayuda de la Acción Católica y los sacerdotes de la Teología de la Liberación, como lo he leído en más de alguna columna escrita por gente influyente y encopetada, que nos muestra el por qué ciertos jóvenes de las elites piensan como piensan.

Releyendo el prefacio al célebre libro Ideología y Utopía de Karl Mannheim, escrito por el experto social Louis Wirth, bien nos dice al respecto de los fantasmas mentales: los antagonismos sociales cada vez más agudos han invadido el dominio de la búsqueda de la verdad objetiva. Además, los poderes han detenido el progreso del conocimiento y no están convencidos que el conocimiento social comulgue con sus intereses, por lo que naciones enteras se han entregado al culto de lo irracional, y aún en el mundo anglosajón, que tanto tiempo fue el baluarte de la libertad y la razón, ha dado hasta hace poco el espectáculo de verdaderos aquelarres intelectuales.

Y téngase en cuenta que Louis Wirth no es ningún inspirador de la teología de la liberación o del socialismo del siglo XX, sino un sociólogo de la Escuela de Chicago, que ni por asomo abraza ideas de tal corte. Los fantasmas mentales son entonces una parte del problema por aquí, para avanzar hacia un mejor país.