Miércoles 18 DE Septiembre DE 2019
Opinión

AGRO: El debate proscrito

Vida Campesina. El Paraíso Negado.

Fecha de publicación: 11-09-19
Por: Helmer Velásquez

 

Debatir sobre los impactos del agro negocio y las alternativas, para una mejor agricultura, está vedado en este país. El discurso dominante está construido sobre sofismas, que denigran quehaceres y saberes campesinos. Construyen imaginarios y agregan, epítetos según la coyuntura: haraganes, mal educados, se oponen a todo, anti desarrollo, subversivos y el más reciente, base de narco guerrilla. Buscan crear una imagen socialmente degradada…delictiva. El objetivo: lograr que otros pobres y la clase media, vean justificado reprimirlos. Se trata de aniquilar el atraso, se ufanan. Que no aparezca como –lo que es– violación de derechos humanos. Crímenes de lesa humanidad. Estos días han sido prolijos en estigmas para el agro campesino: Ladrones de tierra, hay que liberar fincas, desgañitaba un idiota, de corbatín. Subversivos: aniquilemos los brotes. Taimados…tienen buzones de armas. Asesinos, cuidan pistas aéreas, siembran marihuana.

Nadie, absolutamente nadie. Ni los más conspicuos analistas volvió a acordarse de la desnutrición allá por el Polochic, de cómo el ejército, secuestró, violó y masacró, al pueblo en aquellas comunidades. De cómo vía titulación supletoria, políticos, militares y mercachifles se apropiaron de la tierra q’eqchi’. De cómo la familia Whitman y Carlos Menocal –2011– desalojaron violentamente a las familias campesinas en el Polochic. Quemaron cosechas, ranchos y ejecutaron a Antonio Beb Ac. Posteriormente –en su vivienda, desconocidos– asesinaron a Margarita Chub Ché, crímenes impunes. Nadie –en sus análisis refiere– los cuarenta dirigentes q’eqchi’ presos, por pertenecer a la Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC) y reivindicar su propia tierra. De repente se olvidó que una transnacional minera, arrebata tierra y agua al pueblo q’eqchi’ en Panzós y El Estor. Se olvidaron ya los 40 conflictos agrarios en el área donde se ubica Semuy II.

De pronto. Amnesia colectiva. Como si la historia empezó la semana anterior. Indígenas criminales y narcos. Falso. En Alta Verapaz los 400 conflictos agrarios –reconocidos oficialmente– que involucran terratenientes, están a la base de la tensión en aquellos pueblos. El crimen organizado que afirma “la autoridad” opera en la zona, está vinculado a poderes político-militares y no a las organizaciones indígena/campesinas. Hay que separar la paja del trigo: plantones y movilización social, no es delincuencia, es manifestación pacífica, reconocida en cualquier Estado democrático.

Lo racional, al conflicto agrario, es levantar la proscripción y abrir un debate, que enjuicie el modelo productivo. Agricultura sana, inclusiva, con empleo e ingreso digno es posible. Esta sociedad urge de acuerdos. Entre cada sector en particular. Atomizados no hay incidencia. Luego un debate y acuerdo sobre el agro.