Martes 17 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Pobre recaudación, más endeudamiento

Presupuesto del Estado para 2020.

Fecha de publicación: 10-09-19
Por: José Alejandro Arévalo Alburez

 

La corrupción y la ejecución del Presupuesto del Estado que limita las posibilidades de brindar los bienes y servicios públicos requeridos por la población, es un flagelo intolerable en un presupuesto tan exiguo como el del Gobierno guatemalteco.

Durante los últimos cinco años, la carga tributaria (relación de ingresos tributarios respecto del producto interno bruto –PIB-) muestra una tendencia a la baja. Mientras en 2014 esta carga fue del 10.8 por ciento, para este año se estima que será apenas del 9.7 por ciento. Para el año próximo, la previsión del Ministerio de Finanzas Públicas (Minfin) tampoco alcanza el 10 por ciento. Una de las más bajas cargas tributarias en el mundo.

Los Acuerdos de Paz plantearon aumentar la carga tributaria en un 50 por ciento en términos reales respecto de la presión tributaria existente en 1995; es decir, llevarla de 7.9 a 12 por ciento del PIB. Pero eso fue con las cuentas nacionales base 1958, pero con las cuentas nacionales revisadas por el Banco de Guatemala, ese 12 por ciento se convirtió en 13.2 por ciento del PIB. En otras palabras, vamos como el cangrejo, caminando para atrás. Porque ese 9.7 por ciento que nos dice el Minfin que será la carga en 2019, equivale realmente al 8.8 por ciento en términos de la meta propuesta en los acuerdos. Pareciera que estamos regresando casi a la situación previa a la firma de la paz en 1996.

Según el Minfin, los ingresos tributarios cubrirán el 72.9 por ciento de los egresos, debiendo endeudarse el Estado para cubrir la diferencia (21.6 por ciento), asegurándonos en el proyecto enviado al Congreso de la República para su eventual aprobación que, con fondos no utilizados que quedarán en la caja fiscal, se cubrirá la diferencia (5.5 por ciento). El Proyecto de Presupuesto 2020 suma Q91.9 millardos.

La proyección de ingresos fiscales supone recaudar Q67 millardos, cuando este año la brecha entre la meta y la recaudación se sigue ampliando. Poco realista y difícil de alcanzar por la SAT durante el año próximo. De manera que el desfinanciamiento podría ser mayor. Aunque la SAT se ha venido modernizando, no ha sido suficiente para mejorar la recaudación.

La estrategia de endeudamiento del Minfin es diversificar las fuentes de financiamiento con préstamos de la banca multilateral (Banco Mundial, BID y BCIE), bonos en moneda nacional (mediante un programa de estandarización y democratización del crédito público) y la emisión de eurobonos (que mantiene al país en el mercado internacional de deuda pública).

Mientras el monto de la deuda pública respecto del PIB es alrededor del 25 por ciento (baja en términos comparativos con otros países), el saldo de dicha deuda estará llegando casi al 250 por ciento de los ingresos del gobierno central, valor crítico de acuerdo con estándares internacionales.

Hasta aquí llego ahora, pero seguiré con el análisis de la propuesta gubernamental para 2020.