Martes 17 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Narco-territorios ¿por qué ahora?

¿Conocía la situación el Ejército? No hay duda que sí.

Fecha de publicación: 06-09-19
Por: Silvia Tejeda

 

Fincas invadidas, no es de ahora. Sucede desde hace varios años. Territorios usurpados por los narcos más famosos, no es de ahora. Ha sido un tema público que, si a un narco le gusta una propiedad, solo advierte: “Nos gusta su finca, le damos tanto y salga luego”. Así obligan a los propietarios a salir de sus bienes, en contra de su voluntad. Existe un largo historial de casos de más de 50 fincas de café invadidas por los grupos de campesinos, especialmente en los departamentos de Alta y Baja Verapaz, sin que los propietarios reciban el apoyo de la ley y el respaldo de las autoridades plenamente. Las denuncias han sido dramáticas y la realidad inoperante, porque los casos envejecen en los juzgados sin que muchos jueces, se animen, a restituir el orden y el respaldo de la ley a la propiedad privada.

No se diga, el departamento de Petén donde las invasiones en la Laguna del Tigre y otras tierras del Estado se llevan a cabo, para que las autoridades locales solo nos cuenten que ahora, esas tierras, están tomadas como fincas ganaderas de narcos muy prósperos.

El lamentable cuadro de anarquía y abandono de extensos territorios y poblados más pobres y vulnerables se convirtió en un monstruo de mil cabezas, que creció sin preocupar las funciones de tres gobernantes: Colom, Pérez Molina y el señor Morales. Más bien, sin duda, por haber transado la protección a la plena narcoactividad y por negociar con líderes y seudolíderes oportunistas tampoco se preocuparon por respaldar a los ciudadanos víctimas de tanta ausencia territorial de gobernabilidad.

No se han visto las acciones de las autoridades e instituciones que debieron defender con celo tanto abuso. Léase: El sistema de justicia, el Ejército y la Policía Nacional Civil, para quienes los gobernantes de turno y sus colaboradores no han tenido la voluntad de fortalecer ni económica ni profesionalmente para que cumplan el papel de respaldo para los guatemaltecos ante esos y muchos casos más. Violaciones a la propiedad privada e irrespeto a los pobladores de El Estor, no es de ahora. Es un tema histórico, que los narcos han aprovechado muy bien la vulnerabilidad del caso. Los pobladores de Semuy II, demostraron que viven armados y a la defensiva de cualquier movimiento. ¿Conocía la situación el Ejército? No hay duda que sí. ¿Qué les pasó a los expertos jefes, para mandar a la boca de lobo, a una tripulación de infantes de Marina, a buscar una avioneta, sabiendo que se trataba de un narcoterritorio, y que en esos lugares no reciben a los visitantes con dulcitos de piñata? En otros de los múltiples casos de identificar avionetas quemadas, en pistas particulares, hemos visto fotos de un número mayor de militares respaldados por miembros de la PNC, por qué en ese caso, apenas eran diez, con su joven teniente? A los guatemaltecos nos da tristeza y nos duele que jóvenes soldados hayan sido emboscados y masacrados de esa manera. A escopetazos les salieron al atajo. Un pueblo fuertemente armado, sin que nuestras autoridades se hayan preocupado.

Señalar territorios controlados por los narcos en los 22 municipios donde se impuso el Estado de Sitio viene a ser una medida extrema, extraña y extemporal. Una medida tomada inmediatamente por el gobernante, como reacción ante la emboscada que sufrió una patrulla del Ejército hace tres días, está en su potestad y tiene mucho apoyo. Cabe preguntarse: ¿Realmente, quienes gobiernan declaran el Estado de Sitio, porque tomarán algunas acciones que rescaten de la anarquía y el abandono a tantos poblados, contra los delincuentes subversivos y los pesados narcos, o solo se tratará de una extrema estrategia para otros fines, que no ha tenido el tiempo suficiente para llevarlos a cabo? Tenemos treinta días para descubrirlo.