Martes 17 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Restricción a la venta de medicinas

“Lo que no se puede es apretar más el monedero vacío”.

Fecha de publicación: 05-09-19
Por: Méndez Vides

 

Septiembre se anuncia cuesta arriba para los chapines comunes y corrientes que deben enfrentar las tormentas de la enfermedad. Es bien sabido que las medicinas cuestan más que el oro, y lo valen, porque solucionan pesares y angustias. Ayer presencié en una farmacia el pánico de gente atormentada, impedida a comprar medicinas en una pequeña farmacia, porque se les exigió presentar la receta médica. Se fueron desconsolados, porque si la medicina ya se sobrepaga con respecto a países del primer mundo (extraña contradicción, porque los que más tienen menos pagan), ahora habrá que sumar el costo de la consulta médica, más el tiempo de búsqueda y espera, y se prolongará la pesadilla. Los chapines sufridos se marcharon desconsolados, diciendo en voz alta que la vida es aguantar hasta morir.

Las prohibiciones se comprenden por lógica simple, porque el mal uso de medicamentos está produciendo daños severos, y en centros de salud y hospitales se confina casos en espacios de cuarentena para contener el desarrollo de virus que evolucionan por culpa del mal uso de antibióticos, por ejemplo, pero la prohibición tajante también podría resultar contraproducente en un país donde se venden sustancias prohibidas, drogas y venenos que matan en cualquier esquina, y porque aquí, cualquier freno abre oportunidad a negocios turbios.

No podemos resolver de sopetón prohibiendo, sino regulando. Deberíamos de partir de la moderación del precio. No es posible que en España o Francia, donde el nivel promedio de vida es tan alto, la gente pague diez veces menos que nosotros en algunos fármacos. O quizá deberían de costarnos aún menos, si los países productores amigos se solidarizaran con nosotros, porque donar salud sería mejor que armas o discordia. Y habría que destinar más recursos a la asistencia médica, o las farmacias quedar obligadas a tener médicos de planta para recetar, porque esa ha sido la costumbre de siempre, el farmaceuta del pueblo aconsejaba, médicos empíricos que por décadas nos salvaron la vida. Lo que no se puede es apretar más el monedero vacío.

La prohibición podría desencadenar el desarrollo del mercado negro, porque en Guate todo lo que se prohíbe suena a chinche para quienes rápido se la ingenian para vender sin responsabilidad a los demás, lo que piden voluntariamente para recuperarse. Y quizá se exponga a la gente a caer en peores manos, y a generar daños más severos.