Martes 17 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Herencia envenenada

Asignaturas de Giammattei en la transición

Fecha de publicación: 05-09-19
Por: Edgar Gutiérrez

 

Jimmy Morales deja en ruinas el aparato público. Acabó con la CICIG. Empoderó a los narcos que se multiplican como hongos, engullendo además instituciones estatales. Aisló a Guatemala del concierto de las naciones. Insensato, ofrendó nuestra soberanía a Trump. En menos de cuatro años destruyó –con su modito de cómico barato– lo poco que como Estado democrático trabajosamente alcanzamos tras casi cuatro décadas. Hereda escombros muy pesados.

Alejandro Giammattei ha viajado a Washington, y seguirá viajando, como tantos presidentes electos que quieren presentarse, exponer planes y condescender con la clase política que les importa. Él tendrá que medir la temperatura y aprender a manejar la dote envenenada de Morales. Las materias fáciles en el discurso son: fortalecimiento institucional, independencia del poder judicial, suficiencia tributaria, incluso, control del narcotráfico. Todos los gobernantes prometen enderezar la chatarra; nadie les cree, y no pasa nada.

Las asignaturas complicadas son específicas: corrupción y migrantes. ¿Qué hará para que no caiga el cintillo de la lucha contra la corrupción? No hay confianza en los organismos jurisdiccionales, pues son presa fácil del statu quo. Y en los asuntos que aprietan sus zapatos –combate a la corrupción que no tutela, justicia transicional, derechos de los pueblos indígenas y consultas populares–, el statu quo tiene expertise. Coloca el rótulo “comunista”, reclama soberanía, y asunto resuelto (aparentemente).

Giammattei habla de una comisión anticorrupción “que ha sido aceptada por Estados Unidos”, idea que “afinará” en Washington esta semana. Él critica que la CICIG llevó a los tribunales a cientos de señalados, pero no cambió el sistema. En efecto, los corruptos continúan en juerga, y el sistema no cambió, pero porque el Congreso y el Ejecutivo sellaron un “pacto de corruptos”. En cumplimiento de su mandato, la CICIG propuso legislación que fue aprobada en la legislatura 2008-2012. Cuando sugirió cambios a la Constitución –tras amplias consultas– el actual Congreso los rechazó.

La lucha contra la corrupción ya no es inescrutable. Cada uno de los casos que desveló la CICIG dan las claves sobre dónde está el cáncer y cómo combatirlo. La comisión anticorrupción podría empezar aprendiendo esas lecciones. Pero todo remite a la voluntad política. No adelantaré opinión sobre Giammattei, aunque me resuena el refrán: “Dime con quién andas y te diré quién eres” (ojalá la estatura moral de sus acompañantes fuese la de su vicepresidente, Guillermo Castillo). Seré optimista. Quisiera escribir en 2020 una columna titulada “Elogio de la traición”, porque el presidente no devolvió con bienes del Estado el financiamiento ilícito de campaña, y trabaja por el bien común.

La asignatura que presenta el mayor grado de dificultad es la migración irregular. Jimmy Morales hipotecó el país, y en los cuatro meses que le restan de inquilinato en la Casa Presidencial, seguirá hundiéndonos en el pantano. El asunto es controversial en Washington y en Guatemala. Será uno de los temas centrales de campaña en 2020, por eso a Trump le urge habilitar en nuestro país un depósito de migrantes expulsados de manera exprés. Decididamente los demócratas se oponen. Acá las cámaras patronales bajan la cabeza. Temen que de cumplirse las amenazas de sanciones la economía se derrumbe. Las encuestas, por otro lado, dicen que ocho de cada diez guatemaltecos rechazan el entreguismo de Morales.

El espacio de maniobra política de Giammattei es reducido, y las presiones pueden ser irresistibles. Por eso no le queda más que tejer alianzas internacionales y administrar los tiempos jurídicos, pues el acuerdo de “tercer país seguro” no se sostiene legalmente, y las Cortes de Estados Unidos y de Guatemala lo saben.