Lunes 6 DE Abril DE 2020
Opinión

Buena nueva…, y esperanzadoras nominaciones

En mi opinión, tienen una característica que debe ser valorada: suficientes altura moral, conocimiento técnico.

Fecha de publicación: 04-09-19
Por: Lizardo A. Sosa L.

El nombramiento de monseñor Álvaro Ramazzini es una buena y extraordinaria noticia para Guatemala. Primero, porque se percibe el orden de prioridades del Vaticano sobre el papel de la Iglesia en nuestro país y en todas partes, pues el nombramiento recaído en el Obispo de la diócesis de Huehuetenango lleva implícito un claro mensaje de la Santa Sede acerca de su compromiso con los más pobres, personificados en nuestro medio por millones de personas rezagadas a niveles de pobreza y pobreza extrema, entre ellos los grupos migrantes, a quienes el Obispo desde sus primeros tiempos como sacerdote ha convertido en parte primerísima de su apostolado, de su interés, preocupaciones y solidaridad; no solo han contado las dotes personales y la noble entrega a la vida religiosa de Monseñor Ramazzini, sino que también su indoblegable compromiso con los más pobres de Guatemala y de la región.

Segundo, llena de orgullo saber que un religioso guatemalteco sea distinguido con la confianza del Santo Padre, para tenerlo entre el grupo de hombres de fe que le asesoran y aconsejan en los diversos temas y preocupaciones, entre ellos, el compromiso con los grupos humanos rezagados y olvidados, aparte de la importante tarea de formar parte del “cuerpo” electoral que elegirá al Papa cuando las circunstancias así demanden. Buena nueva para Guatemala, sin duda, confiando y pidiendo para que, en el ahora Álvaro Cardenal Ramazzini, se mantenga el Espíritu de pastor que le fue impuesto el día de su ordenación sacerdotal; y para que cristianos católicos y no católicos y todos los hombres y mujeres de buena voluntad, percibamos a plenitud el mensaje implícito que el Obispo de Roma envía en favor del respeto a la dignidad de la persona humana y la solidaridad como bases fundamentales para alcanzar el desarrollo y la paz.

Entre tanto, el once de agosto fue electo el Presidente de la República 2020-2024. Aunque es temprano para hablar de la conformación del Gabinete que lo acompañará en el desempeño de sus funciones, se conocen nombres de quienes podrían ocupar cargos de relevancia en la administración a partir del próximo 14 de enero de 2020. Entre ellos, los nombres de Pedro Brolo y Álvaro González Ricci quienes serían llamados para ocupar los cargos ministeriales de Relaciones Exteriores y de Finanzas Públicas. Ambos nominados no son ni caídos del aire, ni “hijos de Papi”, ni miembros de tropa cuerda o loca alguna, sino que personas ampliamente conocidas por sus actos al frente de responsabilidades profesionales y políticas que han asumido en ámbitos públicos y privados. En mi opinión, tienen una característica que debe ser valorada: suficientes altura moral, conocimiento técnico, valor y entereza para no ser ministros que lejos de plegarse a intereses y componendas de cualquier índole, expresarán al Presidente con franqueza y claridad, su opinión sobre la dirección del gobierno y la conveniencia de ajustar el rumbo cuando esto sea necesario para procurar una gestión que sea en beneficio de la mayoría y de todos, y no solo ventajosa para pequeños y no menos mezquinos intereses personales, sectoriales o de grupo. Desde esta humilde tribuna los exhorto para que así sea.